domingo, 1 de noviembre de 2015

Crítica: “La cantante y el millonario”, de Sarah Morgan



Parafraseando a Lineker, el rugby es un deporte de XV contra XV que siempre gana Nueva Zelanda.
Acabó el mundial de Inglaterra y es día de difuntos. Triste.
Ante esta penosa situación, voy a hacer una excepción y no voy a hablar de lo mejor de la novela romántica, sino de lo peor, lo que da mala fama al género, lo que no puede ser la novela favorita de nadie porque es mala con avaricia.
Pero mala-mala. Ni siquiera mala que te ríes, no: mala en versión soporífera.

Estuve dudando si publicar o no crítica de esta gilipollez, ya que al fin y al cabo mi pretensión es traer aquí sólo lo mejor de lo mejor de la novela romántica, el 10% que se puede salvar, y no el 90%. Pero luego me dije, ¿por qué no? Vamos a dar un paseo por el lado oscuro.

Una novela tan inane y sacarinosa que te entran ganas de salir corriendo a meterte en vena Jude el oscuro o cualquier otra cosa literaria y deprimente, sólo para saber que las neuronas siguen funcionando.
Padecido en formato Kindle

DATOS GENERALES

Título original: Bought: Destitute Yet Defiant
Subgénero: genérico

Fecha de publicación original en inglés: 2010
Editorial: Harlequin/Mills & Boon
Harlequin Presents Large Print (HPLP) – 2902 / Mills & Boon Modern Romance (MMR) – 955
192 páginas

Publicación en español: La cantante y el millonario
Fecha: 2010
Editorial: Harlequin Ibérica
Sello / Colección: Bianca 2039

SINOPSIS (según la página web Harlequineras)

Él es un siciliano sexy y marcado por su pasado... Ella, una joven rebelde, muy atractiva... ¡y nada obediente!

Silvio Brianza había abandonado los barrios bajos donde había crecido, pero aquella época le había dejado profundas heridas. Jessie subsistía a duras penas fregando suelos de día y cantando en un sórdido bar por las noches.

Silvio le había dado la espalda a ese mundo de pobreza y bandas callejeras, pero tenía un asunto pendiente: debía sacar a Jessie de allí. Jessie era incapaz de resistirse a Silvio, pero tenía que recordar que era su enemigo y había renegado de su pasado; jamás podría amar a una chica pobre como ella.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
Ni de coña. Al contrario, precisamente la traigo como ejemplo de lo peor del género. Pero de verdad. Mala malísima.

CRÍTICA

Este libro llegó a mi kindle porque estaba gratis en Amazon. Si no, ¿de qué?

Eso ya te da una idea de que debes desconfiar de lo que aparece “gratis”. Puedes pensar que “bueno, no te cuesta nada”. Error. Te cuesta tu valioso tiempo, que no es infinito. Porque lo que he perdido yo leyendo esta “cosa” lo podría haber empleado en algo más digno como, no sé, leer las instrucciones del sacapuntas.

Sarah Morgan no es una desconocida, al contrario, es una autora muy apreciada y premiada en Gran Bretaña y EE. UU., y una y otra vez lo intento con sus libros, y no puedo. Me resultan infumables. Y no porque sean harlequines. Es verdad que la inmensa mayoría de estas novelas genéricas me parecen perfectamente prescindibles. Pero puedes encontrar raras joyas escondidas entre miles de historias formulaicas.

No hay más que ver el título original para que se te revuelva el estómago “Comprada: pobre pero aún así desafiante”.

Es la prototípica historia harlequin de virgen asustadiza, insegura, pero de buen corazón, que enamora al millonario sexy que:
a)    la salva de los malos,
b)    la traslada en su jet privado hasta Sicilia,
c)    le compra un vestuario nuevo,
d)    la lleva a un spa para que le hagan la manicura, pedicura y peluquería,…
e)    en fin, el makeover completo.

Silvio es un chico siciliano que creció en las calles de Londres y que se ha hecho a su millonario construyendo hoteles y otros edificios. Tu latin lover estándar que no se ha enamorado nunca hasta que se reencuentra con aquella jovencita que conoció en el pasado.

Ella sobrevive como cantante en clubes londinenses de mala muerte. La persiguen unos malos para cobrarse la deuda que dejó su hermano, un yonqui. Sueña con cantar ante multitudes, grabar discos y toda la parafernalia, pero de momento no ha tenido suerte.

El hermano yonqui murió. Jessie culpa de ello a su amigo Silvio, que le daba dinero para drogas. Pero en el fondo, se siente también culpable ella. Y Silvio también se siente mal por aquello y respetó su deseo de no volver a verla… Hasta que descubre que la amenazan los malosos. Entonces se reencuentran y… lo dicho: se deja arrebatar por esa vida de amor y lujo.

En fin, no es mi tipo de libro. Aunque de vez en cuando disfruto de estas novelitas cortas, el esquema simplón de “virgencita inglesa sosainas y millonario mediterráneo rendido a su virtud” es un tema que me deja bastante fría.

Después de mucho pensar, he llegado a la conclusión de que Sarah Morgan es, sobre todo, una escritora de fantasías exóticas para consumo interno anglosajón, con esa idea poco realista de Sicilia o de cualquier cosa ajena a su mundo conocido. En ella todo es cliché: las tramas, los personajes, y las culturas (para ella) extranjeras. De lo que he leído hasta la fecha, su chef francesa es un cliché, su millonario siciliano otro cliché, y no quiero ni pensar cuán clicherosos le saldrán esos jeques que también veo que tiene en su producción.

De verdad, que se dé una vuelta por Magaluf o Ibiza, para que vea lo que puede producir, a veces, el tema de las jovencitas inglesas que descubren el Mediterráneo. Todo muy digno y elegante. Y virginal, sobre todo.

Valoración personal: allá tú, 1

Se la recomendaría a: nadie, la verdad. Bueno, sí, a algún anglosajón despistado que no tenga ni pijotera idea de lo que es el Sur de Europa, ni ganas de saberlo.

Otras críticas de la novela:

Me ha cabreado tanto esta historia que paso de poner críticas. Hay unas cuantas en Goodreads, donde tiene puntuación media de 3.44, y en RT Book Reviews le ponen cuatro estrellas, pero tampoco es tan raro, ellos le ponen cuatro estrellas al 90% de los libros que reseñan.

¿Por qué me cabreo tanto? Porque es un insulto a la inteligencia y a las otras culturas de las que da una imagen tan distorsionada e irreal. Me resulta desproporcionadamente irritante, lo sé. Pero es lo que pasa cuando nos tocan la identidad, que sobre-reaccionamos.

Lo peor es que soy tan tonta. Me conozco. Seguiré dándole oportunidades a esta autora, porque como todo el mundo dice que es tan buena,...

2 comentarios:

  1. La idea de que post-Berlusconi a esta señora le pareció buena idea llamar Silvio a su héroe italiano te dice clarísimo qué tanto sabe del mundo fuera de su esfera inmediata.

    Leí uno de sus harlequins (Doukakis´Apprentice), que vino bien recomendado, y la verdad que me gustó. Pero probé un par más (incluídos sus single titles) y me parecieron horribles.

    PD - Mi parte preferida de tu reseña;

    "De verdad, que se dé una vuelta por Magaluf o Ibiza, para que vea lo que puede producir, a veces, el tema de las jovencitas inglesas que descubren el Mediterráneo. Todo muy digno y elegante. Y virginal, sobre todo."

    Jajajaj!

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    1. Gracias por el comentario, me alegro de ver que no soy la única que ante una de Sarah Morgan se pregunta qué le ven. No había caído en lo inapropiado del nombre del protagonista y tienes toda la razón.
      Pero como soy así y en la lista Top 100 NPR han incluido esa, Doukakis's Apprentice (París en el corazón), la tengo apuntada para leer.
      El comentario me salió solo. Me parecen ridículos los personajes tan poco realistas. No digo que pongan a una ladette o un personaje tipo "Vicky Pollard" en las novelas románticas, pero podrían poner a mujeres un poco más actuales.

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