lunes, 2 de julio de 2018

Cómo hemos cambiado (o no): 3 Géneros


 El lunes pasado, y el anterior, empecé estos pequeños articulitos comparando las dos listas, con veinte años de diferencia, de libros favoritos de las lectoras de All About Romance, la de 1998 y la de 2018.



Empecé con los libros que tenían las dos listas en común. Esas novelas que gustaban, y que siguen gustando. Serían una buena entrada a la novela romántica. Quiero decir, un buen sitio donde empezar. Las imprescindibles para saber de qué va el género.
El lunes pasado hablé de las autoras, de las que más libros tenían entonces, y las que destacan ahora, y cómo unas han desaparecido del horizonte, como Woodiwiss, mientras otras han surgido como meteoros brillantes. Otras se mantienen y, finalmente, algunas, se revalorizan.
Y hoy remato la faena con algo que quizá sea un asunto menor, el análisis de los géneros. Tenía yo la impresión de que en aquel entonces todo era histórica y ahora hay más variedad, con gran auge de lo paranormal. Pero estas creencias subjetivas hay que analizarlas con los datos en la mano, a ver si son ciertas o no.
Aquí no me he roto mucho la cabeza a la hora de clasificar. He partido –con las imprescindibles correcciones–, del encasillamiento que le hacen en All About Romance, aunque no siempre esté de acuerdo. Las correcciones vienen porque no siempre me parece muy coherente. Tiene cosas raras, como por ejemplo diferenciar histórica europea de histórica a secas cuando resulta que son novelas también ambientadas en Europa. ¿Por qué es un Sport Romance Natural born charmer (Nacida para seducir) y no It had to be you (Tenías que ser tú)? ¿Por qué es comedia Neanderthal Seeks Human de Penny Reid y no Beard science de la misma autora o The hating game (Cariño, cuánto te odio)?
Así que analizando con las debidas correcciones, vamos a ver si en efecto ha habido muchos cambios en géneros o no.
Y mi conclusión es que algo ha cambiado pero no demasiado.
Tal vez sea por el tipo de lectoras que visitamos y votamos en All About Romance, pero las cosas se mantienen bastante parecidas, a pesar de haber transcurrido veinte años.
La parte del león se la llevan las novelas románticas históricas: 55 en 1998 y 51 en 2018, si sumamos el europeo, el estadounidense, el medieval y las históricas a secas. O sea, en ambos casos poco más de la mitad. Como anécdota, de aquel subgénero tan en boga en los ochenta y noventa, el Regencia tradicional, que logró meter una novela en la lista de 1998, no queda rastro.

En segundo lugar, tenemos la contemporánea: 26 en 1998 y 22 en la actualidad, metiendo en el mismo saco, por mi parte, lo que llaman contemporánea, la deportiva y la comedia. De hecho, podríamos sumar hasta las novelistas genéricas tipo harlequin (3 en 1998 y 1 en 2018) porque también se ambientan en la actualidad,… bueno, en lo que era actualidad en el momento en que vieron la luz, claro.
Es en lo que yo llamo «lo rarito» donde vemos algún cambio de tendencia. 

Empiezo por las cosas que decaen.

Por ejemplo, el suspense romántico futurista, o sea la serie In Death / Eve Dallas de J. D. Robb, para qué engañarnos. Metió siete entregas en 1998 y solo una en 2018.
Futurista en sí solo había una novela en 1998 y no se menciona a ninguna de éstas en 2018.
El viaje en el tiempo, que en 1998 tuvo hasta seis representaciones, y no, no todas de Gabaldon y su Outlander (Forastera), pues también Linda Howard escribió una novela así. En 2018, de esta particular tendencia solo queda Forastera.
Lo que siempre me llama la atención es lo poco que aparece el suspense romántico: tres en 1998, una en 2018. Y no solo porque sea uno de mis géneros favoritos, sino porque, si atendemos a las estadísticas de RWA, es el más vendido. Muchas novelistas que en el pasado se lucieron en histórica, dieron el salto al suspense romántico, como Julie Garwood por ejemplo. ¿Por qué lo leemos pero, al ir a votar, no nos acordamos de esas historias de policías, crímenes, thrillers, espías, misterios históricos…?
¿Qué cosas han subido?

Dentro de «lo rarito» que mencionaba antes, ha tenido una subida notable todo lo que puedes llamar paranormal. En 1998 solo estaba la (para mí) aburridísima Bewitching de Jill Barnett, una «paranormal histórica» pues la protagonista era una bruja que vivía en la Regencia.

Ahora tenemos una respetable representación, con variedad de estilos si, a lo que clasifican como «paranormal», le sumamos los romances de fantasía –la normal y la urban fantasy–, los vampiros, el steampunk y el Alternate Reality Romance.
Aparte de lo ya dicho respecto a lo paranormal, estamos asistiendo a una revalorización de la ficción literaria, los clásicos. Pasamos de dos en 1998 a cinco en 2018. Y aquellas dos eran Orgullo y prejuicio y Lo que el viento se llevó, mientras que ahora aparecen Jane Eyre y novelas de Georgette Heyer. Creo que esta última autora, en particular, está pasando por un descubrimiento en este principio del siglo XXI.
Y entra en la lista el romance queer, que en realidad yo diría que es específicamente el gay –dejémonos de tonterías diciendo LGBT o LGBTQA+–, al final, lo que se lee es el male/male romance, o sea, el gay, con dos de KJ Charles y Him de Bowen & Kennedy.

Resumiendo. Estos datos ponen de manifiesto la existencia de un poco más de variedad y diversidad en los gustos actuales. Pero aun así, la columna vertebral del género sigue formada por históricas y contemporáneas. Y si miras por ejemplo, este blog mío, es verdad que predominan las históricas y las contemporáneas.
Y la pregunta del millón. Lo que para mi es un misterio. ¿Por qué no hay más novelas de suspense romántica entre las favoritas del público?
No digo que aparezcan lo máximo, pero sí más. Por ejemplo, yo tengo casi 100 de suspense comentadas aquí, mientras que de histórica es el doble, o sea, que en la lista deberían aparecen si se siguiera esa proporción, unas veintitantas de suspense, y no las hay. Patéticamente, solo una.
Así que, ¿cómo hemos cambiado...?
Un poco, pero no demasiado. Cambian bastante los títulos de la novelas, y los nombres, pero al final, parece que quienes votamos en estas listas, seguimos leyendo prácticamente los mismos géneros de libros.
Aunque eso me hace pensar... ¿Son iguales las históricas o contemporáneas de ahora que las de hace veinte años? 
Déjame pensar, ¿de Woodiwiss a Courtney Milan...? 😏
No. Decididamente, no. Así que igual seguimos leyendo el mismo género, pero no el mismo tipo de libro.

2 comentarios:

  1. Me ha encantado esta reseña . "¿Cómo hemos cambiado?" , como suscribes para poco; pero como señalas( esa prosa de Woodwiss y esas descripciones de libros del mismo género) no llego a encontrarlas en los libros que actualmente leo.
    Y hablando de suspense ... Acabo de leer Maldad latente de Sandra Brown, y si bien, no es de diez he disfrutado cada una de sus páginas.
    Me uno a esa pregunta Bona Caballero , de porqué no más autoras se unen al carro del suspense. Seguro que sería un filón entre muchas seguidoras del género .

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias por tu comentario. Me alegro de que disfrutaras de Maldad latente, a mí me gustó, me pareció buena. Ahora solo queda por saber por qué libros tan estupendos no vienen a la mente de los votantes de estas listas.

      Eliminar