miércoles, 1 de agosto de 2018

RETO RITA 2.0: SHANNON DRAKE / HEATHER GRAHAM


Cuando coges una de la vieja escuela te encuentras,… una de la vieja escuela
El Reto Rita 2.0, me lleva este mes a una autora que sé que he leído porque tengo una en mi balda, pero no me debió gustar mucho, porque no repetí.
Como no tenía nada de ella en mi montón de libros pendientes de leer, tendría que comprar alguno para este reto, y como hay donde elegir de sobra, opté por una que, con el alias de Shannon Drake, publicó en los ochenta, y que, en mi lista de Las mil mejores novelas románticas alcanzó el puesto 901.


DATOS GENERALES

Título original: Lie Down in Roses
Subgénero: medieval / 1485
Fecha de publicación original en inglés: 1988

Edición en España
Un lecho de rosas
Autor: Shannon Drake
Traductora: Aurora Echevarría Pérez
Edición: 1.ª ed., 3.ª imp.
Publicación: Plaza & Janés
Colección: Cisne, 18/2
Biblioteca de Shannon Drake, 2


A finales del siglo XV, en medio de las luchas dinásticas por el trono inglés, nace una virulenta relación de amor y odio entre Tristán de la Tere y Geneviève de Edenby, miembros de bandos opuestos, Las tropas de Tristán sitian el castillo de Edenby y en la batalla mueren el padre y el prometido de Geneviève. Ésta jura vengarse y se ofrece sumisamente a Tristán con el propósito de tenderle una trampa... Sólo la verdad disipará su mutuo rencor y despejará el camino a sus verdaderos sentimientos.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
Sí, ya he mencionado que aparece la número 901 en mi lista de Las mil mejores novelas románticas. Cuando en El rincón de la novela romántica escogieron las mejores novelas medievales, estaba la 4. Estaba también entre lo mejor del año 2010, en concreto en el puesto 91. También la incluyeron en El ajuar de la lectora romántica. Así que, aunque hay mucha gente que debe gustar de esta novela, su posición se debe sobre todo a lo mucho que gusta en España.

CRÍTICA

Pues sí, como ya dije al hablar de Elizabeth Lowell, hubo una época en que no todo eran Regencias. La Old Skool le daba, a veces por la Edad Media, recurriendo a vikingos o a normandos y sajones.

O, como en este caso, a la Guerra de las Dos Rosas, el episodio final entre Ricardo III y Enrique VII de Inglaterra, con cada uno de los protagonistas, alineados en un bando.

Como se publicó en el año 1988, tendría que haberme dado cuenta de lo que me esperaba: una de la vieja escuela. Pero tonta de mí,… no caí en ello y me puse a leer…

Me aburrí como una ostra, y de hecho estaba deseando dejarlo a la altura del 10% del asunto. Pero como soy una lectora disciplinada, seguí adelante, leyendo, como se suele decir, de través, picoteando aquí y allá y atendiendo sobre todo a los diálogos.

El planteamiento de la historia de Genoveva y Tristán, «el de la Tere» (así leía mi cerebro su nombre), es el siguiente:

Tristan, nuestro «héroe» está felizmente casado y resulta demasiado sincero al pedirle explicaciones del rey Ricardo sobre la muerte de sus sobrinos. Esto lleva a que le maten a toda la familia, padre, hermano, cuñada, y su mujer y el niño. Así que se pasa a las filas de Enrique Tudor, rival del rey.

Por su parte, la familia de Genevieve –por cierto que en mi libro aparecía así, sin acento alguno; la leí en inglés– permanece leal al rey Ricardo. Por eso, cuando Tristan llega a las puertas de su castillo exigiendo la rendición, no le hacen caso. ¿Resultado? Muere (casi) hasta el apuntador.

Genoveva, la pobre, que se ha quedado soluca y desesperada, sin padre ni prometido ni perro que le ladre, intenta derrotar a Tristan de manera traicionera.

Casi le sale bien. De hecho, hasta piensa que ha acabado matando a Tristan. Pero no, este hombre regresará por así decirlo de entre los muertos con toda la intención de vengarse.

Mientras tanto, ya sabéis que Enrique Tudor derrotó a Ricardo III en la batalla de Bosworth, lo que sin duda alguna, facilitará los planes de Tristan.

Lo que sigue será Genevieve prisionera, Tristan violándola repetidamente, algún que otro sopapo; Genevieve intentando escapar –lógico, dada su situación–, pero con más voluntad y atolondramiento que otra cosa. Chica, piensa un poco, planea con la cabeza, que la tienes para algo más que para peinar ese espléndido cabello rubio tantas veces mencionado.

¿Cómo llamaban a esto? Seducción forzada, vamos… violación de toda la vida, era lo que se llevaba en la romántica de la época. Y como también era habitual, esa era la forma en que Genevieve  descubría el placer sexual.

Sí, en los años ochenta me tragaba este tipo de historias sin pestañear. Ni siquiera reparaba en que la dama de la historia no daba su consentimiento. ¡Es que ni me incomodaba…!

Ahora, simplemente, no lo soporto. Una cosa es someterse por las circunstancias, o sea, dejar de luchar cuando no hay posibilidad real de defensa y otra consentir.

Sometimiento no es consentimiento.

Si esta novela hubiera prescindido de agresiones sexuales,…. Y de la mitad de sus verbosos párrafos, ¿podría haberme gustado?

Me temo que no.

Los personajes: Tristan, «el de la Tere», es un bruto. Encima quieren que le tengas lástima por lo mucho que ha sufrido. Lo siento, haberlo pasado mal en la vida no te autoriza a que se lo hagas pasar mal a otros.

Genevieve es una luchadora con más tozudez que cabeza. Su principal cualidad parece ser esa belleza física que deslumbra a todos los hombres que la ven.

La ambientación es una de esas pseudohistóricas tipo Julie Garwood, en plan cualquier parecido con el siglo XV es pura coincidencia. Los personajes pronuncian palabras que, simplemente, son posteriores en el tiempo, como romantic, o el suicide… No pude evitar echarme a reír cuando a esta damisela medieval, ¡le llevan chocolate para desayunar…! ¿Lo siguiente qué serán, tomates, maíz, o se fumará un habano…?

Y el estilo denso, lento,… De verdad.


Reconozco que hay novelones de aquella época que aún leo con placer. Un lecho de rosas, lamentablemente, no es de esas. A la gente, no obstante, parece que le sigue gustando. Solo me lo explico si te pone mucho la «fantasía de violación», que oye, de todo ha de haber en la viña del Señor y es muy respetable, la fantasía es eso, algo que no querrías que te pasara en la vida real, pero con lo que puedes soñar. Y, a lo que se ve, leer sobre un guapo caballero que somete a una bella dama a su lujuria y encima hace que se corra de gusto, pues… habrá lectoras a quienes les vaya.

A día de hoy, no soy una de ellas.

Valoración personal: irritante, 1

Se la recomendaría a: quienes gusten de romántica a la antigua.

Otras críticas de la novela:
Como hay mucha gente a la que entusiasma esta novela, recomiendo que os paseéis por otras críticas, de personas que sí supieron sacarle gusto a la historia.
Por ejemplo, hay comentario en Qué libro leo diciendo que es muy entretenida y está muy bien escrita, que es el mismo comentario de Sopa de Libros
Carmela e Isahol, que firman sendas críticas en El Rincón de la novela romántica, les gustó y lo recomiendan.
En Romántica y Misterio, le dan un 7,5.
Paso a lo que hay escrito en inglés 4 ½ estrellas en Books For Her.
La puntuación media en Good reads era de 3.81 la última vez que miré. Y tienes que rebuscar para encontrar alguna de 1 o 2 estrellas.
Otra crítica esta vez en You Tube, de una jovencita a quien le gusta esta novela, a lo que se ve:

O sea, que me han quedado poquitas ganas de repetir esta autora.

2 comentarios:

  1. Me encantó esta novela. Tu tienes la suerte de comparar con otras novelas, porque lees muchas mas que yo.- Pero yo dejo del 30% de las novelas sin seguir. Y está me encantó. Es verdad, que ahora me gustan mas las novelas modernas, pero empecé con este tipo de historias. Con el tiempo espero coger experiencia.- Gracias y un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ya me gustaría a mí ser capaz de dejar las novelas que no me enganchan... En ese sentido, te envidio.
      Creo que cuando uno empieza a leer un género que hasta la fecha ignorabas, si te gusta, todo te parece fantástico. Luego ya vas conociendo más libros y creo que te formas criterio sobre todo de lo que te va y lo que no. ¡Buena suerte con tus lecturas!

      Eliminar