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viernes, 27 de marzo de 2026

Crítica: “La calle del Teatro”, de Eva Ibbotson

  

Historias cuquis de otro tiempo


 

La calle del Teatro

A Glove Shop in Vienna and Other Stories

 

Por Eva Ibbotson Fecha: enero de 1984

 

Es mi intención leerme la bibliografía de Ibbotson que no sea estrictamente infantil o de fantasía. Son poquitos libros, pero buenos.

Aquí, en concreto, reúne relatos. Data de los primeros momentos de la carrera de Ibbotson. Como cualquier conjunto de cuentos, los hay mejores y peores, pero todos merecen la pena. Con ese aire algo de cuento de hadas, a veces sentimental y con toques de humor acá y allá.

En conjunto, un estilo encantador, ambientándolo en lugares diversos (Viena, Rusia, Reino Unido), y en tiempos diferentes (la época anterior a la PGM, y después, incluso alguno que suena muy de los setenta o de los ochenta).

Merece la pena si te gusta el estilo de la autora. A mí me encanta. Algunos relatos son más nostálgicos y otros son pequeñas historias románticas con final feliz. Es curioso cómo algunas cosas se veían con otra moralidad, más digamos centroeuropea, como el tema del adulterio.

Creo que de los que más me gustan es uno que se supone ambientado en época reciente, sobre un concurso de misses un poco loco («La ganadora de este año»). También disfruté un montón de «La pequeña condesa». Se ambienta en Rusia, con todos los personajes exageradamente trágicos, sufridores y exaltados, vistos por la perspectiva de una institutriz inglesa bastante sensata.

Me llama la atención que el título original se refiera al relato «Una tienda de guantes en Viena», mientras que en español, prefieren señalar otro, «La calle del Teatro», sobre ballet, Rusia, un romance intercultural,... sí, son cosas que aparecen en otras novelas largas de la autora.

Si le pongo «sólo» tres estrellas es porque hay cosas suyas que me han gustado más, y porque creo que en algún caso se nota que estaba todavía probándose como escritora. Ciertos temas, y ambientes, igual no suenan tan convincentes en ella. Pero, ¡ah!, ahí está el germen de muchas y muy buenas historias.

La he leído en español, en una traducción competente.

Si tenéis la oportunidad de leer esta novela, y os gustan las cosas con aire literario, yo creo que es un buen libro para probar el estilo de Ibbotson.

Mi experiencia: buena, 3 estrellas.


 

1.ª edición, 1/1984

Random House

Print / eBook

Páginas: 400 (tapa dura)

ISBN13: 9780712604673 (tapa dura)

 

En España:

ISBN 13: 978-84-9793-354-4

Traductora: Ana Quijada Vargas

7/2004, Debolsillo

Descripción: rúst., 288 págs.

Colección: Bestseller

 

Como es un clásico, existe página en la Wikipedia.

 

sábado, 14 de febrero de 2026

Crítica: “El castillo del lago”, de Eva Ibbotson

 

 


Precioso cuento de hadas para adultos

 

  


                                                                            

DATOS GENERALES

 

Título original: Magic flutes / The reluctant heiress

Subgénero: histórica / Austria, 1922

Fecha de publicación original en inglés: 1982

Editorial: St. Martin’s

Páginas: 368

 

En España

Título: El castillo del lago

ISBN 13: 978-84-01-32995-1

Traductora: Ersi-Marina Samará Spiliotopulu

1.ª ed.: 2003, Plaza & Janés

Páginas: 301

Encuadernación: cart.

 

SINOPSIS (de la contraportada)

Guy fue abandonado de niño en el puerto de Newcastle. Adoptado y criado por una mujer humilde, estudió y trabajó con ahínco hasta convertirse en uno de los empresarios más poderosos de Inglaterra.

Tessa es una princesa austríaca, la heredera de una gran familia, ahora arruinada. Solamente le queda su pasión por la música y un destartalado castillo junto a un lago.

Ese mismo castillo que Guy ha decidido regalar a su altiva novia y donde piensa dar una representación de ópera para celebrar el compromiso. La magia de la música unirá los destinos de Tessa y Guy, y nada podrá ser ya como antes.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Sí. Entró en mi lista de mil mejores, en el año 2017, como la 727. Ahora no pasa el corte, pero queda cerca, la mil doscientos y pico. Ganó el premio 1983 RoNA a la novela romántica del año; es un premio con solera, de la asociación de narradoras románticas británicas. En el Top 1000 de novelas románticas que hizo RomanceNovels.Me estaba la 32. Y en otra de cien mejores románticas de Dear Author, la 55. En otra de esa misma página (Dear Author), la incluyeron entre las mejores novelas románticas históricas no ambientadas en la Regencia. Tiene crítica de DIK A en All About Romance. Le ha puesto cinco estrellas una de las lectoras a la que sigo, Becky on Books… and Quilts. Por lo demás, la puedes encontrar en listas con dos de los tópicos que a mi me gustan bastante: favorite funnies (graciosas favoritas) y cross-dressing & disguise (travestismo y disfraz).

 

CRÍTICA

Eva Ibbotson (Maria Charlotte Michelle Wiesner) fue conocida sobre todo por sus novelas infantiles de fantasía (a ella fue a quien se le ocurrió eso del andén para cruzar a un mundo mágico). Decidió, allá en los ochenta, escribir romances para adultos. Éste es el segundo, después de El destino de una condesa.

Más, tarde, se relanzaron a principios de este siglo XXI como romance juvenil. A varias de sus novelas le cambiaron el título original. Esta Magic flutes («Flautas mágicas») se convirtió en The reluctant heiress («La heredera reticente»). En España, como no nos complicamos la vida y vamos de por libre, se tituló El castillo del lago.

Los tres títulos reflejan elementos de la historia, aunque no tengo claro si toda la historia.

👉 Magic flutes 🎵 La flauta mágica 🎵 de Mozart es relevante en la historia. Guy Farne (30) es un expósito que triunfa en la vida y se hace millonario. Conoció a Nerine, su prometida, hace años, en la ópera de Viena, escuchándo precisamente Die Zauberflöte. Y Guy quiere recrear aquel momento. Para eso contratará a una compañía de ópera no muy distinguida, pero competente.

👉 👉  🏰 Castillo del lago 🏰 Guy quiere comprar uno, el de Pfaffestein, en Austria para su prometida Nerine. Esta muchacha, ya viuda pese a su juventud, en realidad solo aspira a dinero y posición social.

👉 👉  👉 💍 Heredera a su pesar 💍Su Alteza la princesa Theresa Maria de Pfaffenstein, princesa de Breganzer, duquesa de Unterthur, condesa de Malk, de Zeeberg y de Freischule, Tessa (19) para los amigos.

Trabaja (es un decir, porque pagar no le pagan) para la compañía de ópera. Se supone que es ayudante de vestuario pero es más bien una factótum. Resuelve cualquier problema, grande o pequeño, que se les plantee. Lo de la pompa no va con ella, ahora Austria es una república y Tessa se confiesa decididamente republicana.

Esto de la identidad oculta es un tema recurrente en las obras de Ibbotson. Aquí, los miembros de la compañía ignoran que Tessa es en realidad una princesa, lo mismo que Guy, que cuando la conoce, primero la toma por un golfillo y luego está muy lejos de suponer que sea la heredera del castillo que quiere comprar.

Esto es básicamente un cuento de hadas para adultos, ¡qué lindura! Para mi, una gozada. Son personajes arquetípicos: Tessa, la chica bella, dulce y buena, abnegada, que nunca tiene una mala palabra; Guy, el héroe fuerte y decidido, con más experiencia (y guapo y con dinero, etc.); la bruja mala (sería Nerine, aunque en realidad no puede evitar ser como es, debido a su educación), la anciana entrañable (Martha Hodges, madre adoptiva de Guy)…

Trata temas de mayores, como toda la situación de posguerra, en la primera república austriaca, que en ese momento estaba luchando por estabilizar su moneda y mejorar la situación económica.

Entiendo que lo vendieran como romance juvenil porque, aunque es obvio que varios personajes tienen relaciones sexuales (incluso hay un embarazo no deseado), nada de eso aparece en la página. También tiene algo de bildungsroman, o novela de aprendizaje, de encontrar su lugar en la vida una chica bien jovencita, otro tema recurrente de sus historias.

Para mi gusto, este libro no solo tiene una historia que contar, y unos personajes con personalidad propia, ¡me encantan los secundarios!, cómo los retrata con solo un par de frases o de gestos.

Es que, además, escribe con estilazo. Estamos ante una de esas cuentacuentos que sabe cómo contar las cosas. En más de una crítica la comparan con Georgette Heyer. Se le puede dar un aire en el sentido del humor, que no hay sexo en la página y los personajes están muy bien caracterizados. 

Ahora, construyen mundos literarios son bastante diferentes: muy británica Heyer y su regencia, de corazón centroeuropeo Ibbotson con sus dos guerras y otras tantas posguerras.

Te pone las descripciones justas para ponerte en situación, los diálogos que caracterizan a los personajes y mueven la acción. Está lo que se dice pero también, ¡ay!, lo que se calla. Esto deja campo libre al lector para imaginar. Es eso tan delicioso de que no te den todo rumiado. Aquí la lectora supone, imagina, cree, confía...

Lo de aristócratas venidos a menos y adaptándose a la nueva realidad es algo que también tocó Ibbotson en otros libros, como justo el anterior a este, El destino de la condesa.

De la misma manera que no es nuevo el hablar de una situación de posguerra (Austria, años 20) con grandes dificultades económicas.

Lo que, en mi opinión, enriquece sus obras, es esa textura especial que le dan las menciones de pasada de cuestiones culturales, históricas o artísticas. Le sale con naturalidad hablar de un Peleas y Melisande, o de La flauta mágica, de Mozart y Beethoven lo mismo que Schönberg o Freud. 

Ibbotson es incluso capaz de imaginarse toda una ópera dodecafónica y proletaria, con escenarios constructivistas y todo, ¡alucinante! Vaya humor.

En manos de alguien con menos talento, todo sería azucarado, tópico, relamido y hasta cursi (ahí es nada, ¡cuatro adjetivos seguidos, parezco una novelista española…!) pero hay algo en ella que tiene un trasfondo auténtico, como si fuera un vals nostálgico, tipo «Sangre vienesa» o «Cuentos de los bosques de Viena».

Un ejemplo de ese tono agridulce, que se queda grabado en la memoria de quien lo lee, es algo que ocurre avanzada la novela. Guy busca a a Tessa al Cementerio Central de Viena, donde ha ido a «visitar a frau Richter». La encuentra junto a la lápida de Bertha Richter, fallecida en 1896 a los 75 años.

—Cuando las cosas se ponen feas —dijo ella—, me acuerdo de frau Richter, que vivió tanto tiempo después de la muerte de sus hijos. ¡Llegó a cumplir los setenta y cinco! Piensa en cuántas Bertha Richter hay aquí… su coraje rezuma la tierra que las cubre. —Se dio la vuelta y lo condujo lentamente al banco—. A esta gente busco cuando estoy triste, no a Schubert ni a Beethoven. Las grandes figuras son para los buenos tiempos, cuando uno se alegra de estar vivo.

Si le pongo cuatro estrellas, a pesar de lo mucho que me ha gustado, es porque hubo un par de novelas suyas, posteriores en el tiempo, que me parecen más redondas y que me gustaron todavía más.

Pero vamos, que ésta es una novela genial, que me he leído en un suspiro.

A mí, desde luego, me da el gustazo con el estilo y los temas.

Ahora, es de esas autoras que he preferido leer en español y en papel, aunque sean libros de segunda mano que me cuestan un poco más.

Valoración personal: notable, 4

Se la recomendaría a: quienes gusten de cuentos de hadas para adultos.

Otras críticas de la novela:


 A la derecha, la portada de la edición de 1986 de Grand Central Pub. Una de esas ochenteras lindas.


Como es un clásico, tiene página propia en la Wikipedia

Crítica de Mipeti, en El rincón de la novela romántica, la considera predecible pero muy buena. 

Bosque de papel le pone un 7 (3 estrellas).

Pasajes Literarios lo deja en un 5 raspado. Cree que tenía todos los ingredientes para ser perfecta pero… para ella, de entretenida no pasa. 

Paso a las opiniones en inglés.

All About Romance, DIK A.

Sue le pone 4.5 stars en The Book Bag.

Dear Author, una B

viernes, 16 de enero de 2026

Crítica: “Una canción para el verano”, de Eva Ibbotson

 

Qué buena y qué personal,

aunque el romance se te puede quedar escaso


 

Una canción para el verano

A song for summer

 

Por Eva Ibbotson Fecha: septiembre de 1997

 

Me voy racionando los libros de Eva Ibbotson porque tiene tan poquitos para adultos… Me encantan, pero no quiero tragármelos todos en un mes, quiero que siempre quede la esperanza de descubrir otra preciosidad más.

Esta novela, en concreto, empieza más bien lento, a su ritmo. Y entre los protagonistas tú ves que hay atracción, pero muy perdida en momentos puntuales, porque en realidad te está hablando de otra cosa.

Ahora, cuando estás en la última parte todo se acelera, y… casi llego tarde al trabajo por estar leyéndolo.

La protagonista es Ellen Carr (23), una muchacha inglesa educada por sufragistas que, sin embargo, asume un rol muy estereotípicamente femenino, le gusta cuidar del hogar, de la casa, de la gente, cocinar, la gente, los animalitos… 

Entrará a trabajar como gobernanta en una escuela austriaca muy liberal, un internado para niños que hoy llamaríamos pijoprogres, muy izquierdosos, en los años treinta. Están en plena naturaleza, entre montañas, junto a un lago, y pronto Ellen pondrá algo de lógica, equilibrio y mucha ternura en sus algo desordenadas vidas.

Allí conocerá a un montón de niños, y chicos, y adultos muy interesantes, y a Marek Tarnowsky (29), chico para todo, muy manitas, que está de incógnito, porque es un músico famoso, persona non grata en Alemania. 

Ahora no ejerce como tal porque tiene su propia misión encubierta que cumplir. Algo que le hace arriesgarse. Ha tenido sus líos, y está claro que le gusta Ellen, pero tiene Cosas Muy Importantes que hacer y no sería compatible con una relación con esta encantadora muchacha inglesa.

Me ha encantado, la he disfrutado a cada momento. Me resulta difícil clasificar un libro de Ibbotson.

Esto es una novela romántica porque tiene su historia de amor con final feliz, aunque ocupe poco espacio en la página. Muy poco, de verdad, lo que quizá lo lastre, te puede parecer muy escaso; aunque, por otro lado, el que no te den todo mascadito permite que vuele la imaginación.

Pero también es novela histórica que recrea muy bien una determinada época (Austria en los tiempos inmediatamente anteriores al Anschluss y luego, brevemente, la Segunda Guerra Mundial, con un epílogo en la posguerra). El típico libro que no te podría escribir una autora anglosajona, aunque quisiera. Sí, ya sé que Ibbotson era británica, pero nació en Viena, en una familia judía laica, sólo alguien así podría escribir una novela como esta.

Tiene un aire de cuento de hadas (con su cocinera-princesa, su músico/manitas-príncipe, personajes que podrías figurarte que son magos, villanos o brujas), con cierta irrealidad, aunque en algunos momentos resulta terriblemente auténtico...

Encontrarás ironías sobre ciertos libertarios de los años treinta, algunas alusiones muy tópicas a la Guerra Civil española, referencias culturales (en particular musicales) a tutiplén...

Por un momento alzó la vista al cielo buscando la inspiración, no de Dios, cuyos gustos musicales no estaban documentados, sino de su antiguo representante en la tierra, el Kapellenmeister de Leipzig.

¿Cómo no voy a adorar a alguien que escribía frases así?

En fin, una de Ibbotson, un cuento de hadas para adultos.

Si le pongo «sólo» cuatro estrellas, es porque hay otras de Ibbotson que me gustaron aún más. Si esto lo publicase hoy cualquier otra, sería lo máximo. Ibbotson tenía 72 años cuando salió (1997, nació en 1925), lo cual me abruma. Ser capaz de escribir tan bien en la recta final de su vida. ¡Qué joya!

La he leído en español, en traducción masculina algo pedestre. No descarto que, con el tiempo, me las compre y las relea en inglés.

Mi experiencia: notable, 4 estrellas.

 


1.ª edición, 9/1997

Random House (UK)

Print / eBook / Audio

Páginas: 416

ISBN13: 9780099258629 (tapa dura)

Portada de la primera edición, en tapa dura, St. martin's, septiembre de 1998. 

  

En España:

ISBN 13: 978-84-253-3352-1

Traductor: José Antonio Soriano Marco

Edición: 1/2000, Grijalbo

Descripción: 348 págs, cart.

Colección: Bestseller oro

 

Crítica en El rincón de la novela romántica, donde Anasy entiende que es «bueno».