Precioso cuento de hadas para
adultos
DATOS
GENERALES
Título
original: Magic flutes / The reluctant
heiress
Subgénero:
histórica / Austria, 1922
Fecha de
publicación original en inglés: 1982
Editorial:
St. Martin’s
Páginas:
368
En España
Título: El
castillo del lago
ISBN
13: 978-84-01-32995-1
Traductora:
Ersi-Marina Samará Spiliotopulu
1.ª
ed.: 2003, Plaza & Janés
Páginas:
301
Encuadernación:
cart.
SINOPSIS (de la
contraportada)
Guy
fue abandonado de niño en el puerto de Newcastle. Adoptado y criado por una
mujer humilde, estudió y trabajó con ahínco hasta convertirse en uno de los
empresarios más poderosos de Inglaterra.
Tessa
es una princesa austríaca, la heredera de una gran familia, ahora arruinada.
Solamente le queda su pasión por la música y un destartalado castillo junto a
un lago.
Ese
mismo castillo que Guy ha decidido regalar a su altiva novia y donde piensa dar
una representación de ópera para celebrar el compromiso. La magia de la música
unirá los destinos de Tessa y Guy, y nada podrá ser ya como antes.
¿Entra
dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
Sí. Entró en mi lista de mil mejores, en el año
2017, como la 727. Ahora no pasa el corte, pero queda cerca, la mil doscientos
y pico. Ganó el premio 1983 RoNA a la novela romántica del año; es un premio
con solera, de la asociación de narradoras románticas británicas. En el Top
1000 de novelas románticas que hizo RomanceNovels.Me estaba la 32. Y en otra de
cien mejores románticas de Dear Author, la 55. En otra de esa misma página
(Dear Author), la incluyeron entre las mejores novelas románticas históricas no
ambientadas en la Regencia. Tiene crítica de DIK A en All About Romance.
Le ha puesto cinco estrellas una de las lectoras a la que sigo, Becky on Books…
and Quilts. Por lo demás, la puedes encontrar en listas con dos de los tópicos
que a mi me gustan bastante: favorite
funnies (graciosas favoritas) y cross-dressing
& disguise (travestismo y disfraz).
CRÍTICA
Eva
Ibbotson (Maria Charlotte Michelle Wiesner) fue conocida sobre todo por sus
novelas infantiles de fantasía (a ella fue a quien se le ocurrió eso del andén
para cruzar a un mundo mágico). Decidió, allá en los ochenta, escribir romances
para adultos. Éste es el segundo, después de El destino de una condesa.
Más,
tarde, se relanzaron a principios de este siglo XXI como romance juvenil. A
varias de sus novelas le cambiaron el título original. Esta Magic flutes
(«Flautas mágicas») se convirtió en The reluctant heiress («La heredera
reticente»). En España, como no nos complicamos la vida y vamos de por libre, se
tituló El castillo del lago.
Los
tres títulos reflejan elementos de la historia, aunque no tengo claro si toda
la historia.
👉 Magic
flutes 🎵 La flauta mágica 🎵 de Mozart es relevante en la
historia. Guy Farne (30) es un expósito que triunfa en la vida y se hace
millonario. Conoció a Nerine, su prometida, hace años, en la ópera de Viena,
escuchándo precisamente Die Zauberflöte. Y Guy quiere recrear aquel momento. Para eso contratará a una compañía
de ópera no muy distinguida, pero competente.
👉 👉 🏰 Castillo
del lago 🏰 Guy quiere comprar uno, el de Pfaffestein, en Austria
para su prometida Nerine. Esta muchacha, ya viuda pese a su juventud, en
realidad solo aspira a dinero y posición social.
👉 👉 👉 💍 Heredera
a su pesar 💍Su Alteza la princesa Theresa Maria de Pfaffenstein,
princesa de Breganzer, duquesa de Unterthur, condesa de Malk, de Zeeberg y de
Freischule, Tessa (19) para los amigos.
Trabaja
(es un decir, porque pagar no le pagan) para la compañía de ópera. Se supone
que es ayudante de vestuario pero es más bien una factótum. Resuelve
cualquier problema, grande o pequeño, que se les plantee. Lo de la pompa no va
con ella, ahora Austria es una república y Tessa se confiesa decididamente
republicana.
Esto
de la identidad oculta es un tema recurrente en las obras de Ibbotson. Aquí, los
miembros de la compañía ignoran que Tessa es en realidad una princesa, lo mismo
que Guy, que cuando la conoce, primero la toma por un golfillo y luego está muy
lejos de suponer que sea la heredera del castillo que quiere comprar.
Esto
es básicamente un cuento de hadas para adultos, ¡qué lindura! Para mi, una
gozada. Son personajes arquetípicos: Tessa, la chica bella, dulce y buena,
abnegada, que nunca tiene una mala palabra; Guy, el héroe fuerte y decidido,
con más experiencia (y guapo y con dinero, etc.); la bruja mala (sería Nerine,
aunque en realidad no puede evitar ser como es, debido a su educación), la
anciana entrañable (Martha Hodges, madre adoptiva de Guy)…
Trata
temas de mayores, como toda la situación de posguerra, en la primera república
austriaca, que en ese momento estaba luchando por estabilizar su moneda y
mejorar la situación económica.
Entiendo
que lo vendieran como romance juvenil porque, aunque es obvio que varios
personajes tienen relaciones sexuales (incluso hay un embarazo no deseado),
nada de eso aparece en la página. También tiene algo de bildungsroman, o
novela de aprendizaje, de encontrar su lugar en la vida una chica bien
jovencita, otro tema recurrente de sus historias.
Para
mi gusto, este libro no solo tiene una historia que contar, y unos personajes
con personalidad propia, ¡me encantan los secundarios!, cómo los retrata con
solo un par de frases o de gestos.
Es
que, además, escribe con estilazo. Estamos ante una de esas cuentacuentos que
sabe cómo contar las cosas. En más de una crítica la comparan con
Georgette Heyer. Se le puede dar un aire en el sentido del humor, que no hay
sexo en la página y los personajes están muy bien caracterizados.
Ahora,
construyen mundos literarios son bastante diferentes: muy británica Heyer y su
regencia, de corazón centroeuropeo Ibbotson con sus dos guerras y otras tantas
posguerras.
Te
pone las descripciones justas para ponerte en situación, los diálogos que
caracterizan a los personajes y mueven la acción. Está lo que se dice pero
también, ¡ay!, lo que se calla. Esto deja campo libre al lector para imaginar.
Es eso tan delicioso de que no te den todo rumiado. Aquí la lectora supone,
imagina, cree, confía...
Lo
de aristócratas venidos a menos y adaptándose a la nueva realidad es algo que
también tocó Ibbotson en otros libros, como justo el anterior a este, El
destino de la condesa.
De
la misma manera que no es nuevo el hablar de una situación de posguerra
(Austria, años 20) con grandes dificultades económicas.
Lo
que, en mi opinión, enriquece sus obras, es esa textura especial que le dan las
menciones de pasada de cuestiones culturales, históricas o artísticas. Le sale
con naturalidad hablar de un Peleas y Melisande, o de La flauta
mágica, de Mozart y Beethoven lo mismo que Schönberg o Freud.
Ibbotson es incluso
capaz de imaginarse toda una ópera dodecafónica y proletaria, con escenarios
constructivistas y todo, ¡alucinante! Vaya humor.
En
manos de alguien con menos talento, todo sería azucarado, tópico, relamido y
hasta cursi (ahí es nada, ¡cuatro adjetivos seguidos, parezco una novelista
española…!) pero hay algo en ella que tiene un trasfondo auténtico, como si
fuera un vals nostálgico, tipo «Sangre vienesa» o «Cuentos de los bosques de
Viena».
Un
ejemplo de ese tono agridulce, que se queda grabado en la memoria de quien lo
lee, es algo que ocurre avanzada la novela. Guy busca a a Tessa al Cementerio
Central de Viena, donde ha ido a «visitar a frau Richter». La encuentra junto a
la lápida de Bertha Richter, fallecida en 1896 a los 75 años.
—Cuando las cosas se ponen feas —dijo ella—, me acuerdo
de frau Richter, que vivió tanto tiempo después de la muerte de sus hijos.
¡Llegó a cumplir los setenta y cinco! Piensa en cuántas Bertha Richter hay
aquí… su coraje rezuma la tierra que las cubre. —Se dio la vuelta y lo condujo
lentamente al banco—. A esta gente busco cuando estoy triste, no a Schubert ni
a Beethoven. Las grandes figuras son para los buenos tiempos, cuando uno se
alegra de estar vivo.
Si
le pongo cuatro estrellas, a pesar de lo mucho que me ha gustado, es porque
hubo un par de novelas suyas, posteriores en el tiempo, que me parecen más
redondas y que me gustaron todavía más.
Pero
vamos, que ésta es una novela genial, que me he leído en un suspiro.
A
mí, desde luego, me da el gustazo con el estilo y los temas.
Ahora,
es de esas autoras que he preferido leer en español y en papel, aunque sean
libros de segunda mano que me cuestan un poco más.
Valoración personal: notable,
4
Se la recomendaría a: quienes
gusten de cuentos de hadas para adultos.
Otras críticas de la novela:
A la derecha, la portada de la edición de 1986 de Grand Central Pub. Una de esas ochenteras lindas.
Como es un
clásico, tiene página propia en la Wikipedia.
Crítica de
Mipeti, en El rincón de la novela romántica, la considera predecible pero muy
buena.
Bosque de papel le pone un 7 (3 estrellas).
Pasajes Literarios lo deja en un 5 raspado. Cree que tenía todos los ingredientes para
ser perfecta pero… para ella, de entretenida no pasa.
Paso
a las opiniones en inglés.
All About Romance, DIK A.
Sue le pone 4.5 stars en The Book Bag.
Dear Author, una B.