sábado, 8 de agosto de 2015

Mis favoritas: SUZANNE BROCKMANN



Este mes dedico este espacio a una autora de contemporánea y suspense romántico: Suzanne Brockmann (n. 1960). A diferencia de las otras autoras que han aparecido por aquí, todavía no he conseguido leerme la mayoría de sus libros. ¡Pero es que tiene muchas novelas, más de setenta! Y es la número uno en un subgénero muy particular: suspense romántico militar.

Quizá sea la autora de la que me siento más insegura, porque le encuentro más de un aspecto problemático. Creo que me gusta sobre todo por su forma de escribir, su estilo, su voz como narradora: sabe cómo contar las cosas de una manera muy atractiva. Es la cuentacuentos por excelencia. Aunque luego lo que te cuente sea rutinario y poco original.

Muchos lectores de romántica desdeñan las novelas románticas “genéricas”. Sí, esas novelitas cortas que hoy en día son prácticamente un monopolio de la multinacional canadiense Harlequin. Aunque, ahora que lo pienso, desde que HarperCollins compró Harlequin Enterprises por 455 millones de dólares a Torstar, ya no estoy segura de su nacionalidad, porque seguirá con oficina en Toronto pero también las tiene en Nueva York.

Bueno, a lo que iba. Que sí, que entiendo que mucha gente desprecie estas novelitas efímeras. Tampoco soy de las que va corriendo al kiosco a ver qué han publicado esta semana. Pero de vez en cuando me gusta leer así, sencillito, breve y nada complicado. La mejor manera de acertar es escoger las novelas de este tipo escritas por grandes autoras que luego evolucionaron a otro tipo de libros con más enjundia. Sandra Brown, Jayne Ann Krentz, Nora Roberts, Jennifer Crusie o Suzanne Brockmann empezaron escribiendo este tipo de obras. Muchos de sus rasgos posteriores sobresalen ya en estas novelitas. En el caso de Suzanne Brockmann, para la línea Silhouette Intimate Moments, del sello Silhouette, que en 1984 fue adquirida por Torstar, la empresa matriz que era propietaria también de Harlequin, pero conservaron el nombre diferenciado.

Así conocí yo a Suzanne Brockmann, a través de una novelita de la serie Altos, oscuros y peligrosos. La cosa no tuvo remedio: me convertí en adicta a las novelas de Suzanne Brockmann. “Adicción” es un término muy apropiado, porque no estoy segura de que sea enteramente sano.

Cuando cojo un libro suyo y lo abro, no puedo parar. La historia me coge por el cuello y me arrastra hasta el final.

¡La tensión sexual, el sexo explícito, el suspense, la emoción! Todo eso es lo que le encuentro. Además, me llamó que fuera la primera gran escritora de romántica –al menos de las que yo he leído- que incluyó un personaje abiertamente gay en su historia que no resultaba problemático, ni una cuota que rellenar, sino un secundario con personalidad propia y un papel que desempeñar en la trama, al margen de su orientación sexual.

Tiene un estilo muy ágil, con bastante diálogo. Logra un tremendo dinamismo gracias al frecuente contraste entre lo que el personaje piensa o siente con lo que de verdad dice.

Una de las técnicas a las que más recurre para lograrlo es el deep POV (“punto de vista profundo”): en vez de contarte con estilo directo o indirecto lo que piensa o siente un personaje, lo pone directamente, evitando expresiones como “él pensó” o “ella dijo”. Como si fuera primera persona pero sin serlo. Le da muchísima rapidez al asunto y, al mismo tiempo, consigue lo que he dicho antes, el contraste en lo que piensa y lo que dice. Produce un efecto terriblemente romántico.

Lo que más se conoce de ella son dos series, la primera de harlequines, los Tall, Dark and Dangerous (“Altos, oscuros y peligrosos”), protagonizada por Navy SEAL. Aquí, muchas veces la parte de suspense militar se reduce al mínimo. Usa al Navy Seal de turno como protagonista, pero recurre a muchos de los tópicos de la novela romántica más trillada como la novela con niño o la amnesia de uno de los protagonistas. Y funciona, funciona porque ella tiene ese estilo tan particular que te atrapa.

La segunda serie, Troubleshooters, fue incluida en el Top 100 de la NPR, dentro de la categoría “contemporánea” y no la de suspense romántico. Son novelas más largas y complejas, con diversas tramas argumentales que a veces se desarrollan en dos momentos, uno actual y otro el pasado preferentemente la Segunda Guerra Mundial.

Así que no es de extrañar que, al recabar datos estadísticos para formar la lista de sus diez mejores novelas, haya resultado que salen seis de los Troubleshooters, tres de los Altos, oscuros y peligrosos y sólo una independiente.


Top 10 de Suzanne Brockmann:

1.                  Over the Edge (2001) Troubleshooters # 3
2.                  Out Of Control  (2002) Serie Troubleshooters # 4
3.                  Gone Too Far (Demasiado lejos, 2003) Troubleshooter #6
4.                  Heart Throb (1999)
5.                  The Unsung Hero (2000) Troubleshooters #1
6.                  Get Lucky (Tentando a la suerte, 2000) Altos, oscuros y peligrosos #9
7.                  Hot Target (Pasiones cruzadas, 2004) Troubleshooters #8
8.                  Prince Joe (Un auténtico príncipe, 1996) Altos, oscuros y peligrosos #1
9.                  Forever Blue (El mismo amor, 1996) Altos, oscuros y peligrosos  #2
10.              The Defiant Hero (Desafío heroico, 2001) Troubleshooters #2


Entonces, ¿qué problemas le veo yo? Quizá otros no se los encuentren, pero a mí hay cosas que me cantan La Traviata.

Personajes. Atractivos, pero tópicos. Chico macizo del ejército, machote de una pieza que tiene que hacer cosas duras en su trabajo y no quiere hablar de ello, pero que tiene su corazoncito. Algo hace que se abra a “ella”, la Mujer. La protagonista, aunque sea profesional y bastante peleona, muchas veces acaba siendo poco más que el “descanso del guerrero”.

Excepción: Sam & Alyssa. Son de esos personajes de romántica que te parecen de verdad, que tienen que existir en algún sitio de carne y hueso.

Trama. Apasionantes, sí. Pero, primero, recurre en demasía al terrorista como malo malote, preferentemente internacional y, por supuesto islámico (en su mayor parte), sin el menor sentido… no sé… geoestratégico o de política internacional. Segundo, con más frecuencia de la que debería aparecen oportunas casualidades, azares inexplicables, deus ex machina un poquito forzados. Y, tercero, cuando mete varias historias en la misma novela, no siempre las entrelaza correctamente, vamos, que se le ven las costuras al traje.

Diálogos. A veces un poco juveniles, como si fueran colegas de instituto, más que militares en plena misión.

            Series con arcos temáticos amplios. Aunque los libros que conforman sus series se pueden leer individualmente, se disfrutan más leídos en orden, porque suele haber sub-tramas que abarcan varias entregas. Por ejemplo, la inolvidable historia de Sam y Alyssa no te la cuenta sólo en el libro Demasiado lejos, para llegar ahí ha ido tensando la cuerda de su relación en los libros precedentes.


Patrioterismo. Este es un problema más bien ideológico que se puede plantear a quien no sea estadounidense. Por eso considero a Suzanne Brockmann un “placer insano o culpable”. Tiene cierto simplismo en sus planteamientos que contrasta, por ejemplo, con lo que puedes leer a una Pamela Clare. Más de una vez leyendo este tipo de novelas, recuerdo que EE. UU. no ha suscrito el Estatuto de la Corte Penal Internacional. Pero siempre me digo que, al fin y al cabo, esto es fantasía romántica y no didáctica de las relaciones internacionales.

Con el patriotismo ocurre como cuando ves a aficionados que celebran un éxito deportivo. Si no es tu equipo, sientes un poco de vergüenza ajena.


Es una mujer que suena bastante interesante, con la que de verdad no me importaría ir de blancos. Además del tema libros, se dedica a otras cosas que llaman un poco la atención. Ha formado parte de una banda de rock y veo por ahí que canta en un grupo a cappella. Aparece como productora y guionista de un par de películas The Perfect Wedding (2012) y Jolly (2009)  y ahora está con una que se titula The Russian Doll, todo con pinta de ser bastante indie. Y además es un miembro de una asociación llamada PFLAG (acrónimo de “Parents, Families and Friends of Lesbians and Gays” = “Padres, familiares y amigos de lesbianas y gais”), y de otros grupos defensores de los derechos humanos y las libertades civiles.

Esto hace que reciba “correo de odio”, como cuenta en su página web. Responde al respecto en la parte de “preguntas frecuentes” con una respuesta bastante larga, de la que entresaco este párrafo:


La mejor historia sobre correo de odio: ¿Os acordáis hace unos pocos años cuando JK Rowling mencionó que Dumbledore era gay?  Fox News empezó a gritar sobre lo muy ¡¡¡EQUIVOCADO!!! que era eso, y sus televidentes ¡¡¡SE CABREARON MUCHO!!!  Y entonces empecé a recibir correos desagradables, como siempre ocurre cuando Fox News se lanza a una arenga anti-gay. Más de lo habitual. (Lo normal, en aquella época, era unos pocos al mes, más o menos).


Es una pena, de verdad. Si no te gusta, no la leas, pero no estés dando la coña con correos de odio, de verdad, que todo el mundo tiene cosas que hacer para andar perdiendo el tiempo limpiando el buzón de entrada.

Hasta cierto punto, somos afortunadas porque esta autora está razonablemente traducida. Harlequin Ibérica tiene traducida toda la serie Altos, oscuros y peligrosos. Pero para que se vea lo raro que se hacen aquí las cosas, Troubleshooters ha sido traducida de forma demencial. A día de hoy, han publicado en español la 2.ª y luego de la 6.ª a las 11.ª Y ya, a partir de la 12.ª All Through The Night (2007), ya no.

Tiene una página web de las que yo llamo estándar, con sus libros y poco más. Hay pestañita de blog, pero no me ha parecido particularmente interesante.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Crítica: “Her Ladyship’s Companion”, de Joanna Bourne



Pura arqueología, sólo apta para fans.



DATOS GENERALES

Título original: Her Ladyship's Companion
Subgénero: Regencia tradicional / Gótico
Fecha de publicación original en inglés: 1983
Editorial: Avon
Páginas: 224

¿Forma parte de una serie? Yo diría que no, pero por alguna razón, la FictionDB incluye este libro dentro de la serie Spymaster, como el núm. 5 (en la cronología de la historia, pero no en el orden en que fueron escritas, porque esta es la primera novela de Joanna Bourne, publicada como Joanna Watkins Bourne). Creo que se debe a que aquí se encuentra, en un papel secundario, a Adrian Hawkhurst, el héroe de The Black Hawk.

No traducida al español

SINOPSIS (según FictionDB)

Cornualles, 1818

Amor y el peligro en los acantilados de Cornualles

La bella Melissa Rivenwood ha dejado el Seminario de la Sra. Brody para las Hijas de Caballeros en pos de una nueva vida. Pero cuando aceptó el cargo de acompañante de la formidable Lady Dorothy, la vivaz Melissa no podía saber que pronto se vería atrapada en una red de pasión e intriga en la hermosa y remota Vinton Manor.

Giles Tarsin, su orgulloso empleador, es enloquecedoramente distante, e irresistiblemente atractivo. El oscuramente atractivo Sir Adrian Hawkhurst la admira sin rebozo con, sospecha Melissa, las intenciones menos honestas del mundo. Harold Bosworth, otro conocido de la familia, parece ser todo un caballero. Pero, ¿por qué está tan aterrorizado Robbie, un niño de siete años, huérfano como Melissa y futuro conde de Keptford? Antes de que pase mucho tiempo, Melissa está luchando por desentrañar los secretos familiares que llevarán a centrar sus sospechas en sólo un hombre, ¡el hombre al que ella ama!

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
Francamente, no. La leí por aquello de leerme todo lo de Joanna Bourne. Pero si no has echado los dientes con los libros de Victoria Holt y similares, seguro que no le encuentras el gusto.

CRÍTICA

Este año participo en el TBR Challenge. Se trata de escribir una crítica al mes, para ir bajando el montón de libros todavía sin leer. Se sugiere un tema, aunque en realidad puedes hacerlo de cualquiera que tengas pendiente.

El mes de mayo se dedicó a la Kickin' It Old School (Copyright date is 10 years or older), vamos, que cogieras un libro de la Vieja Escuela, publicado hace más de diez años.

Old School, a veces Old Skool, es como se conoce en el mundillo anglosajón la novela romántica, generalmente histórica, que se escribía en los años setenta y ochenta. Los novelones de gente como Woodiwiss, los de Johanna Lindsey o Laura Kinsale de la época.

Escogí este Her Ladyship’s Companion (“La acompañante de Su Señoría”, no confundir con El acompañante de Evangeline Collins que en inglés tiene el mismo título) y ahora traduzco más o menos la crítica que ya hice en inglés.

Estaba en mis libros pendientes de leer porque, después de haber leído varios de los libros de Bourne para mi Desafío AAR, y gustarme tanto, hice lo que todo lector, ir corriendo a ver qué cosas había escrito antes, para leerme todo lo suyo. Cuál no sería mi sorpresa cuando mí que su bibliografía anterior se reducía a un solo libro, esta “cosa” que es un “regencia tradicional gótico”.


He arreglado con el señor Biddle dejar Londres el jueves. Después de escaparme para verlo, me pilló Brody y me abofeteó delante de las niñas.

Extracto del diario de Melissa Rivenwood.
27 de mayo de 1818.

El Muy Selecto Seminario de la señora Brody para las Hijas de Caballeros estaba en una calle trasera, que ni estaba a la moda ni era tranquila, seis bloques al norte de la plaza Chadwick.


La arqueología es una ciencia que siempre me ha fascinado. Ayuda a reconstruir el pasado no con las historias escritas de nuestros antepasados, sino con los objetos cotidianos que inadvertidamente dejaron detrás. Muchas veces, nos cuentan una historia diferente de las violentas crónicas escritas por mano masculina de la clase alta.

Cuento esto para explicar que, cuando me encuentro con una historia de hace más de dos décadas, puede ser de 1983 lo mismo que del siglo V a. C., no puedo dejar de verla como un “artefacto” arqueológico. Me interesa la historia, los personajes y el estilo literario, sí. Pero al mismo tiempo me pregunto también por el tipo de sociedad que lo produjo, la clase de personas que eran lectores de estas historias en aquella época.

¿El año 1983 es Historia? Al menos, a mí sí que me suena como Historia. Entonces era una adolescente, pero me parece un mundo totalmente diferente. Las novelas románticas, desde luego, no eran como las que se publican hoy en día. Así que ya sabía lo que esperar: un Regencia tradicional con toque gótico à la Victoria Holt.

Una heroína virginal abriéndose paso en el mundo. Un macho alfa arrogante y atractivo un poco mayor que ella. En cierta forma, él representa un peligro que amenaza a la heroína. Un toque de misterio en una mansión junto al mar. ¿Sexo? Poco o nada.

La heroína, Melissa Rivenwood, cumple los requisitos. Es una huérfana que debe buscarse la vida trabajando como acompañante de una vieja dama. Con tal fin, viaja a Cornualles. Conoce a su empleador, Giles Tarsin, en una típica situación de damisela en peligro. Por supuesto, el atractivo y arrogante aristócrata la rescata.

En una península de la costa de Cornualles se alza una mansión ligeramente siniestra. Allí conocerá no solo a la formidable Lady Dorothy, sino también a Adrian Hawkhurst. ¡Oh, sí, es él! No importa que no tenga un papel muy importante en la trama. Él simplemente está ahí, el propio Black Hawk en persona.

...Y aquí, Melissa se encuentra también con un niño de siete años cuya vida puede estar en peligro. Pasan cosas y la vívida imaginación de Melissa encuentra varias explicaciones sobre la sombra que recorre la mansión.

Desde fuera, se ve que Melissa y Giles se gustan. La condesa viuda nos dice bien pronto en la historia que en su familia no se casan por dinero. Por lo tanto, ser una huérfana sin dote no sería algo que preocupara a Giles. Si la ama.

La historia se cuenta sobre todo desde el punto de vista de Melissa. Una joven que teme que algo terrible ocurra en esta casa aislada. Y Giles podría ser el culpable. Así que, aunque no puede evitar sus sentimientos hacia él, el amor no parece que sea su prioridad número uno. Es más novela gótica que romántica. Por lo tanto, la sensualidad es muy baja, sólo besos y algún abrazo. Melissa los disfruta, aunque le gustaría que no fuera así. Y sí, aquí encuentras expresiones anticuadas tan en boga por entonces como “su cuerpo la traicionaba”. O cuando ella protesta “¡No, no me seducirás!”… ahí sale el macho alfa diciendo: “Tu opinión no cuenta en ese asunto”.

Disfruté especialmente de dos cosas. Primero, la facilidad con la que esta autora menciona cosas como el Gran Tour, las Corn laws o la familia real hanoveriana, las referencias literarias a las Moiras, Cloto y Átropos, o a las brujas de Macbeth. Es una manera fantástica de recrear la mentalidad y la cultura de la gente de esta clase del siglo XIX.

El segundo rasgo que aprecié fue el humor. A veces, es un poco tonto, por ejemplo durante una fiesta de cumpleaños, Melissa ve a un caballero vestido de forma bastante ridícula en verde con un prominente chaleco de color crema, y ella piensa que parece “una rana gigante”. Pero él es amable con ella, así que se corrige a sí misma y piensa que él “parecía una muy distinguida rana”.

A veces, me recordó el ingenio de Georgette Heyer.


- No habléis de traición en la comida.- le riñó Lady Dorothy-. Espera hasta que traigan el té.


Pero hubo momentos en que el humor es a costa del propio género. Por ejemplo, al principio Melissa habla con una amiga de este puesto que va a aceptar, y bromean diciendo que, al final, ella acabará casándose con el conde. Porque, bueno


Todos los libros coinciden en este punto. Tan pronto como una chica pobre pero honesta entra en la casa de cualquier noble, él inmediatamente se casa con ella.


Esta novela me devolvió al pasado. Me hizo preguntarme qué clase de lectores éramos entonces, que amábamos estas heroínas virginales que seducían al héroe alfa bastante mayor que ellas. Un hombre atractivo pero que, al mismo tiempo, suscita las sospechas de la heroína de que ha podido hacer cosas terribles.

El “gran y ancho mundo” era un lugar desolador y lleno de peligros, y, escribe Melissa, “mucho más complicado de lo que había imaginado” para estas damas que luchan por tener éxito por si solas. Si eran valientes y honestas, serían recompensadas con el amor de un hombre bueno, guapo y rico.
2014, © Courtney Milan (Amazon)

Aunque no escriben ya cosas aquí, aún las puedes disfrutar. Yo aún descubro libros deliciosos de autoras como Georgette Heyer o Mary Stewart. Me gustó la trama, la sutileza con la que se desarrolla la historia, los personajes que parecen ser una cosa y al final resultan ser otra distinta. No son libros de los que te atrapen, no. Exigen una lectura lenta. Así que puedes cogerlos y dejarlos sin problemas.

¿Lo recomendaría? Sí, pero solo si sabes lo que te espera, porque necesita un lector que deje fluir la historia, alguien que no esté ansiando acabar de leerlo para pasar inmediatamente al siguiente.

Es un bello artefacto vintage que nos cuenta cómo éramos entonces. Gracias, señora Bourne, por volver a publicarlo para todos los que disfrutamos de sus libros.

La he leído en inglés (no está traducida) y en digital, a precio asequible.

Valoración personal: buena, 3

Se la recomendaría a: los aficionados a la arqueología romántica y fans de Victoria Holt.

Otras críticas de la novela:

Al ser una obra tan antigua, no he encontrado muchas críticas fuera de las habituales de Amazon y Good reads que por costumbre no pongo aquí, porque son fácilmente localizables para cualquiera que tenga interés.  

En All About Romance encontraron una copia en papel a precio razonable antes de que, en 2014, Joanna Bourne se autoeditara en digital, en la crítica le dieron una B-, y dijeron:


“Her Ladyship’s Companion muestra muy claramente cómo algunos romances envejecen, y también demuestra cómo el talento de un autor puede resplandecer incluso en una imperfecta primera novela”  


Hibiscus sinensis le dedicó una de sus críticas retro.

lunes, 3 de agosto de 2015

Lo mejor de 2014 (Premios RITA® y Golden Heart)



Todavía me quedan unas dos semanas de vacaciones, y aunque procuro pasarlas desempantallada y mirando al horizonte mientras controlo la respiración, que no hay actividad más relajante, me apetece seguir escribiendo cositas de esas que me llaman.

Una de esas cosas es ¡otra lista! La NPR ha publicado su Top 100 de novela romántica. Tengo que echarle una ojeada.

Pero la otra es… los premios RITA®.  

Este año, la Convención anual de la Asociación Romance Writers of America (RWA) se ha celebrado en la ciudad de Nueva York. Se retransmitió pero no he conseguido encontrar enlace a ello. La maestra de ceremonias fue la estupenda Lisa Kleypas. Aquí hay un breve spot de la señora Kleypas anunciando la ceremonia de cierre de la convención, que es cuando se anuncian los ganadores.

Se celebró el 25 de julio de 2015 y, como otros años, la he seguido con Sarah Wendell, de Smart Bitches Trashy Books, quien publicó un Live chat.   

El Golden Heart es el premio a novelas inéditas de autoras que todavía no han publicado. La mitad de las nominadas, más o menos, acabarán encontrando editorial que las publique. Este año quitaron la categoría de inspirational, e incluyeron, a cambio, un Golden Heart al erótico.


Ganadoras del Golden Heart

Romance contemporáneo corto: "Winning Her Over", Alexa Rowan
Romance contemporáneo: "Call Me Mrs. Whitlock", Kimberly Buckner
Romance histórico: "The Reunion", Sara Leyton
Romance paranormal: "Demons Don’t", Jeanne Oates Estridge
Romance juvenil: "When I Wake", Stephanie Winkelhake
Suspense romántico: "A Shot Worth Taking", Tracy Poole
Romance erótico: "A Deal for Love", Michele Arris


Susan Stephens presentó el "Premio Nora Roberts a toda una carrera", dedicado a Carole Mortimer (aquí, su página en la wikipedia). En El rincón de la novela romántica  podéis ver cuántas de sus obras están traducidas, y las Harlequineras te enseñan cada portada, un resumen del argumento y foto de la autora. Es una escritora Mills & Boon, publicada en español por Harlequin. La verdad es que ninguna de sus obras aparece en esas listas de “Lo mejor”. Son cortitas, las lees y las olvidas, es muy difícil que se te queden en la cabeza cuanto hacen alguna encuesta. La única de las suyas que tengo apuntada en mi base de datos, porque una vez vi que un lector de la difunta página web The Romance Reader la consideraba como una de sus favoritas, es Taggart’s Woman; en España se tituló Matrimonio por dinero (1988, Bianca n.º 341) y en México Experimento matrimonial. Echándole una ojeada en Amazon.es, he visto que han dejado comentarios positivos en Los hijos del millonario (2010), Tras el placer (2012) y Nobleza oculta (2014), así que supongo que cualquiera de ellos puede ser una buena opción si se quiere conocer algo de esta autora.

Vamos a por los RITA®

Romance contemporáneo corto: A Texas Rescue Christmas, Caro Carson. Harlequin, Special Edition. Gail Chasan (ed.).

Romance paranormal: Evernight, Kristen Callihan. Grand Central Publishing, Forever. Alex Logan (ed.).

Romance histórico corto: Romancing the Duke, Tessa Dare. HarperCollins Publishers, Avon Books. Tessa Woodward (ed.). Escribe cositas tipo Regencia ligerita bastante apreciados en el extranjero; es conocida sobre todo por su serie “Spindle Cove” aquí llamada Cala Espinada. Romancing the Duke es la primera novela de su serie “Castles Ever After”.

Romance histórico largo: Fool Me Twice / Engáñame otra vez, Meredith Duran. Simon & Schuster, Pocket Books. Lauren McKenna (ed.). Tercera entrega de la serie Los temerarios, que aquí encuentras en la colección Cisne y seguro que ahora mismo hay un ejemplar en tu librería más cercana.

Romance juvenil: Boys Like You, Juliana Stone. Sourcebooks, Fire. Leah Hultenschmidt y Aubrey Poole (eds.).

Romance erótico: The Saint, Tiffany Reisz. Harlequin, Mira. Susan Swinwood (ed.). Con la cantidad de erótica basurilla que inunda nuestras librerías, ¿y a nadie se le ha ocurrido traducir la serie “The Original Sinners” de Reisz?

Relato corto romántico: His Road Home, Anna Richland. Harlequin, Carina Press. Rhonda Helms (ed.).

Suspense romántico: Concealed in Death, J.D. Robb. Penguin Group USA, G.P. Putnam's Sons. Leslie Gelbman (ed.). Ya sabéis que J. D. Robb es el alias de Nora Roberts para esta saga interminable de suspense romántico futurista.

Romance inspirador: Deceived, Irene Hannon. Baker Publishing Group, Revell. Jennifer Leep (ed.).

Romance contemporáneo, longitud media: One in a Million, Jill Shalvis. Grand Central Publishing. Alex Logan (ed.). De esta novela, la n.º 12 de la serie Lucky Harbor, he visto buenas críticas y también fue premiada por RT Book Reviews.

Romance contemporáneo, largo: Baby It's You, Jane Graves. Grand Central Publishing, Forever. Michele Bidelspach (ed.).

Mejor primer libro: Run to You, Clara Kensie. Harlequin, TEEN. Natashya Wilson (ed.). Esta es una cosa rara, porque la ha ido publicando por partes, a más de dos euros cada una, que si vas sumando es un pastón. Hubiera preferido que ganase A Bollywood Affair en esta categoría, que el año pasado fue uno de los más comentados, al menos más que este experimento por entregas.

Este año también hubo editora con dos libros premiados, Alex Logan, de Grand Central Publishing, que editó el paranormal de Kristen Callihan y el contemporáneo de longitud media de Jill Shalvis.

Creo que de los premios extranjeros en que más me fijo, los RITA® son los menos afines a mi gusto personal. Comparando con los premios RT Book Reviews y los más votados por los lectores de All About Romance, no hay muchas coincidencias. Pero en general, por experiencia sé que al final, los que premian suelen tener algo especial por lo que merece la pena darles una oportunidad.

Así de pronto, sólo me apetece el de Meredith Duran, que tengo en papel pendiente de leer y, quizá, el de Jill Shalvis.

Ya lo contaré.