sábado, 15 de agosto de 2015

Crítica: “Mujer fatal”, de Jennifer Crusie



La primera novela que publicó Jennifer Crusie. Un Harlequin vintage. Entretenido.
 

DATOS GENERALES

Título original: Manhunting
Fecha de publicación original en inglés: 1993
Subgénero: genérica contemporánea

Harlequin Temptation, n.º 463

En España hay una edición, titulada Mujer fatal, aunque ya podrían haber conservado algo del título original, no sé,… A la caza del hombre, o Cacería humana,… no, resulta demasiado sangriento.

Traductora: Patricia García Godina
Fecha: abril de 1994
Editorial: Harlequin Ibérica, S.A.
Colección: Harlequín supernovela, 62

SINOPSIS

Mujer fatal

Kate Svenson sabía exactamente lo que quería en un hombre: tenía que ser alto, guapo, distinguido y, sobre todo, un triunfador. Así que decidió emprender la caza del hombre de una manera muy seria en un resort para solteros, decidida a conseguir a Don Perfecto ¡o morir en el intento!

Así que conoció al alto, guapo, distinguido sobón y acabó tirándolo a la piscina. Luego al alto, guapo, y distinguido snob al que le clavó un tenedor. Y luego está... Jake Templeton.

Vale, Jake era alto, guapo y lo más sexy del mundo. Pero no tenía ni una pizca de distinguido o agresivo en su cuerpo, y estaba feliz relajándose y disfrutando de la vida. Es justo lo que ella no quiere, ¿no es cierto?

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?
Francamente, no. La leí por aquello de leerme todo lo de Jennifer Crusie. Está bien, y pasas un buen rato sonriendo con ella, al final lo cierras y pasas a otra cosa. No tiene nada en especial que la haga memorable… salvo el humor y el tono decididamente feminista chez Crusie.

CRÍTICA

Cuando pienso en estos harlequines de hace años de autoras que hoy son súper famosas (como Nora Roberts, por ejemplo) y que, como es habitual, Harlequin tradujo en aquellos años de manera inmediata, me pregunto, ¿dónde estarán esas novelitas? ¿En qué mercadillo de segunda mano, o en qué trastero olvidado estarán estos preciosos harlequines de la abuela, o la madre o…?

Tal vez todos se reciclaron. Pero seguro que quien leyó este Mujer fatal se quedó con él, porque es auténtico perfume en frasco pequeño.

Jennifer Crusie resume el tema de esta novela en una línea: La búsqueda de Don Perfecto se le complica a Kate porque pasa demasiado tiempo con Don Imperfecto.

El planteamiento juega un poco como contrapunto a esas tramas en las que las protagonistas aparentemente quieren una cosa como el éxito profesional pero, al final, acaban sacrificándolo en el altar del matrimonio. Aquí no hay ese fingimiento. Kate tiene dinero y un buen trabajo, pero además a sus treinta y tantos, quiere un marido. Sus tres compromisos anteriores acabaron por voluntad de ella. En uno de los casos, el cretino quería que ella dejara de trabajar, cosa a la que Kate se niega.

Su amiga Jessie le propone que enfoque la búsqueda de marido como si fuera un negocio más. Su plan es ir a cazar marido allí donde habrá a un lugar donde abunden los solteros ricos y ambiciosos, justo su tipo. The Cabins resort. Golf, montañas que recorrer en bici, un lago donde pescar y una piscina para tostarse al sol.

No sé si como plan es muy realista, pero ¡qué demonios! Estamos en Romancelandia.

Allá que se va ella y empieza a conocer tipos interesantes, guapos, y de éxito. El primero que atrae su atención resulta ser un pulpo asqueroso al que no le queda más remedio que empujar a la piscina. Los siguientes triunfadores con los que intenta intimar no salen mucho mejor parados.

A todo esto, Jake y Kate se hacen amigos, pensando que la cosa no irá a más entre ellos porque, al fin y al cabo, ninguno de ellos es lo que el otro busca. Jake es demasiado relajado y para nada ambicioso, y Kate se parece demasiado a su ex como para repetir el error.

En estas vacaciones, más que descubrir a un marido, Kate se descubre a sí misma. Traba relación con la dueña de un bar, el Nancy’s; cómo funciona la economía del lugar; y también que, a veces, lo mejor del mundo es pasar las horas en una barca, fingiendo que se dedica a la pesca, mientras el macizo y perezoso Jake se cubre con el sombrero vaquero y dormita bajo el sol.

El conflicto se plantea porque ella quiere su trabajo en la ciudad y un marido. Pero Jake ya ha pasado por un matrimonio con una mujer fuerte y emprendedora como Kate, ya ha vivido en la ciudad, ya ha sido un tipo de éxito de los que ella quiere,… Y le dio la espalda a todo eso, negándose al compromiso.

Se hacen amigos, se gustan, la química entre ellos es fabulosa,… pero el futuro juntos no parece fácil a menos que se llegue a compromisos. Y, por una vez, no se trata de que sea la mujer quien haga todos los sacrificios.

Es la primera novela que publicó Jennifer Crusie. Así que sus primeras líneas como escritora, son las siguientes (la traducción es mía, no la de Harlequin):


-       ¿Estás planeando tirarte? Yo no lo haría. La sangre es imposible de sacar de la seda.
-       Sólo estoy mirando el tiempo –dijo Kate Stevenson pacientemente, y siguió mirando a través de la ventana de su apartamento, sabiendo que, si la ignoraba durante suficiente tiempo, Jessie perdería interés en ella y volvería a leer el periódico.


De acuerdo, estamos a principios de los noventa y esto es un harlequin, así que algunas cosas parecen inevitables. Como el "efecto Tom Selleck": el prota lleva bigote.

Entre los secundarios, unos resultan interesantes y otros son puro cliché, como esa Valerie, supuesto ejemplo de fría mujer ambiciosa y profesional.

Pero aquí sí que ves el acento Crusie, en el humor que domina en muchas escenas. Unas son estrambóticas en plan slapstick. En otras, el humor procede de los rápidos diálogos. El estilo no es en absoluto de una novata, no, sino equilibrado, con buena caracterización de los personajes principales. No encontrarás la irregularidad o desmesura del escritor novel, que quiere meter en su primera novela todas sus inquietudes, por si no publica nada más. Esta una historia sencilla, narrada de una manera muy entretenida que te hará sonreír.

La mayoría de novelas genéricas me resulta indistinguible. Creo que eso es algo buscado por el editor, porque al cliente le interesa más el formato que el nombre de la portada. Pero el efecto que me produce es como un papel que el escritor doblara para darle forma cada uno a su estilo y luego el editor le pasara la plancha para dejar la historia lisa, de manera que todas acaban bastante parecidas. No sé, como esas actrices que acaban las pobres como hámsteres clonados, sin el menor rasgo propio que las identifique.

Sin embargo, cuando coges un harlequin de una de estas autoras famosas, te das cuenta de que se manifiesta en ellas una voz poderosa que el editor no consiguió planchar. El toque Nueva Era algo melancólico de Jayne Ann Krentz, por ejemplo. Los macho men sureños y las mujeres puliditas y fríamente contenidas de Sandra Brown. O, en el caso de Jennifer Crusie, las heroínas independientes y decididas con su propia red de amigos y familiares, emparejadas con héroes que no se entrometen en su vida, que no las avasallan ni se imponen. Son sexis, fuertes y divertidos, sin dejar de resultar siempre políticamente correctos (desde un punto de vista feminista).

La he leído en digital, en inglés, porque es la única forma de poder hacerse con un Crusie vintage y no arruinarse.

Valoración personal: digno comienzo, 3

Se la recomendaría a: fans de Jennifer Crusie y aficionados a la novela rosa.

Otras críticas de la novela:

No he encontrado críticas de esta novela en español. Y en inglés, muy poquita cosa.

En sus críticas exprés de las novelas de Jennifer Crusie, Candy le dio un A y recuerda lo sexy que es Jake,… y que la historia original tenía un final diferente, que a ella le gusta más. Como he leído la versión nueva, no sé a qué se refiere.

En All About Romance le dan lo máximo, una A, y la consideran DIK (libro que te llevarías a una isla desierta).

Las Audiogals le dedican una crítica al Audiobook de esta novela y lo que es al contenido del libro le dan una A.

Para saber más de esta historia, se puede leer la propia página web de Jennifer Crusie que termina con una confesión muy emotiva de que, cuando lo terminó, y apiló las páginas sobre la mesa, acabó llorando porque había sido capaz de escribir un libro.




jueves, 13 de agosto de 2015

Denominación del género (3): “Romance”


Ya expliqué en otro post anterior por qué no me convence llamar rosa a este género y por qué me inclino por el término novela romántica. Hay otras opciones, minoritarias, que a veces asoman su cabecita. Por ejemplo:


Creo que usar "romance" nos viene por influencia del inglés. Y sin embargo, hay quien advierte sobre esta denominación tan simple en la propia lengua de origen. En un simposio celebrado en octubre de 2013 en la universidad de Princeton, Kay Mussell, autora de varios estudios sobre las novelas románticas y sus autores, recomendó usar el término romance fiction o romance novels en lugar de, simplemente, romance, para enfatizar que el hecho de que una obra romántica es un logro literario.

Entiendo lo que quiere decir. Si recuerdas que es una “novela”, llamas la atención sobre el hecho de que tendrá cierta extensión, con desarrollo de personajes, una trama con su exposición, nudo y desenlace, y con toda la diversidad estilística que quieras. Unas obras serán descriptivas y otras más dialogadas. Algunas autoras demuestran cierta ambición literaria, y otras son muy de andar por casa. Hay quien se limita a ofrecerte entretenimiento escapista y quien te quieren contar algo más, con la excusa de una historia amorosa de por medio. Ciertos autores publican cuatro libros al año y hay quien, ¡oh, Kinsale, te miro a ti! tarda media docena de años en publicar nuevo libro.

Esta etiqueta de romance tuvo un gran valedor: Guillermo Cabrera Infante, que dirigió un curso en El Escorial sobre este género allá en 1994 (aquí podéis encontrar un artículo de aquel entonces sobre su intervención, resulta curioso ver cuántas cosas se mantienen y cuántas han quedado obsoletas). Como leo a Rosa Pereda en la pág. 21 de sus Teatros del Corazón (Espasa Calpe, 1997):


…la novela rosa –que, como dice Cabrera Infante, es un nombre ambiguo que sólo se utiliza en castellano; “romance”, propone él- se encontró ocupando un lugar privilegiado en las cifras de ventas,…


La propuesta de Cabrera Infante no cuajó, aunque a veces lo encontremos en los medios. Por ejemplo, en “La novela romántica, filón de ventas en tiempos de crisis” (ABC, 8.04.2009) se menciona al “rey del romance”.

Personalmente, también me parece un término confuso, ya que, en la literatura española, romance es tanto un tipode poema (ejemplo: “¡Abenámar, Abenámar, moro de la morería!”, etc.) como un estilo de novela de caballerías.


Romance

Qué tiene de bueno: enfatiza que en el centro hay una historia amorosa.
Problema: confusión con otros géneros que se dieron históricamente, véase DRAE; invisibilidad como género novelístico.


Fuente de la imagen: Wikicommons

lunes, 10 de agosto de 2015

Crítica: “The Magpie Lord”, de KJ Charles


Compré esta novela porque me gustó mucho Think of England. Tiene su toque paranormal, así que no me entusiasmó tanto, pero la parte romántico-erótica es fantástica. Es tan buena que no me puedo creer que sea una primera novela.
Samhain Publishing, Ltd. (2013)


DATOS GENERALES

Título original: The Magpie Lord
Fecha de publicación original en inglés: septiembre 2013
Subgénero: paranormal /victoriana / 1888

Nota: No es fácil encontrarle el subgénero. Como dice la propia KJ Charles en la entrevista que indico abajo, “pensé que un misterio de fantasía alternativa victoriana gay era un nicho tan concreto que tenía que haber un público lector para ello formado, básicamente, por mí”.

Parte de una serie: 1.º de “A Charm of Magpies”

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL

SINOPSIS

Un lord en peligro. Un mago confuso. Una bola de nieve en el infierno.

Exiliado en China durante veinte años, Lucien Vaudrey pensaba no volver nunca a Inglaterra. Pero con las misteriosas muertes de su padre y su hermano, parece que el nuevo Lord Crane ha heredado un condado... Y a los enemigos de su familia. Necesita ayuda mágica, y rápido. Lo que menos se espera es que la ayuda llegue enfadada.

El mago Stephen Day tiene buenas razones para odiar a la familia de Crane. Desafortunadamente, forma parte de su trabajo tratar con las amenazas sobrenaturales. Además, el conde es un aristócrata que no se parece en nada a ningún otro que él haya encontrado antes, con tatuajes, cierta actitud,… y totalmente decidido a llevárselo a la cama. Eso es, definitivamente, algo poco habitual. Stephen descubrirá pronto que se está enamorando del peor de los hombres posibles, en el peor de los momentos. Pero el peligroso atractivo de Crane es lo único que deja a Stephen inerme. La maldad domina la casa, una red de conjuras se está cerrando en torno a Crane, y si Stephen no puede encontrar una forma de librarse de ella, morirán los dos.

Advertencia: contiene ardiente sexo gay entre un conde totalmente inapropiado y un mago muy confuso, tramas oscuras en una versión mágica de la Inglaterra victoriana, valores familiares (no del tipo bueno), y un montón de tacos.

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Sin duda. De hecho ha sido incluida dentro del reciente NPR Top 100 como una de las cien mejores novelas, en el apartado LGBTQ. Tal vez sea una exageración, pero entre las mil mejores, sí que está.

CRÍTICA

Me gustó tantísimo Think of England que me lancé a comprar más libros de KJ Charles. Empezando por esta, su primera novela. No miré la trama, así que me quedé perpleja al descubrir ¡magos! ¡encantamientos! Me dije WTF??? Porque lo paranormal no es lo mío. Tardé un poco en entrar en la historia, pero una vez que me impliqué y empecé a verlo como, no sé, el mundo de Harry Potter cien años atrás, empecé a disfrutarla.

Crane, es un aristócrata poco habitual. Su padre y su hermano eran auténticos monstruos, a quienes todo el mundo odia. Incluido el propio Crane: su padre lo mandó a China con diecisiete años, sin la menor intención de volver a verlo. De hecho, si se hubiera muerto por el camino, mejor. Pero Crane es inteligente y supo salir adelante, ayudado por su leal criado Merrick.

Veinte años después, el padre y el hermano de Crane mueren y él tiene que volver de Shanghái, donde ha vivido libremente, para hacerse cargo de la nada bienvenida herencia familiar.

La novela comienza con Crane intentando suicidarse, cosa que evita Merrick. No es que esté deprimido, ¡es un tipo que ama la vida, y le encanta ser quien es! No, es sólo que una cierta neblina gris domina su mente de vez en cuando y le obliga a intentar matarse. Si estuvieran en China, consultarían a un chamán pero, ¿en el Londres victoriano?

Pues dan con uno, un mago joven, pequeño y flaco, Stephen Day. Lamentablemente, es otro de los que tiene a los Vaudrey como sus enemigos, pues su propia familia sufrió las crueldades del padre y hermano de Crane. No obstante, hará su trabajo con profesionalidad, a ver si Crane deja de sufrir estos ataques que pueden acabar con su vida.

Stephen descubre que lo que le ocurre obedece a un objeto mágico conocido como Judas jack. Tienen que investigar su origen, quién lo puso ahí, y por qué ataca a Crane, que ha vivido dos décadas fuera de Inglaterra y no ha hecho mal a nadie (que nosotros sepamos). Eso les lleva al casoplón familiar, llamado Piper, un lugar sombrío dominado por el mal y por infinitas representaciones de urracas, el símbolo de la familia.

The Lord of Magpies se podría traducir como “El señor de las urracas”. Crane tiene incluso en su cuerpo el tatuaje de siete urracas, siguiendo una rima infantil “Una por la pena / Dos por la alegría / Tres por una niña / Cuatro por un niño / Cinco por plata / Seis por oro / Siete…” y sigue así hasta nueve y luego, en la segunda estrofa, se para en la séptima urraca, pues “la séptima es el propio diablo”.

Podría decirse que aquí te cuentan varias historias en una.

         Suspense

Investigar a ver qué genio del mal está detrás de los ataques a Crane.

           Paranormal

Ese mundo mágico alternativo a la Inglaterra victoriana. El propio Stephen, que es una especie de policía-juez-verdugo, puede ser una víctima si sigue junto a Crane.

Romántica

A Crane le gusta Stephen, y no se preocupa por ocultarlo porque ha vivido dos décadas en China sin cortarse un pelo. Pero claro, aunque él no se dé cuenta, estamos en la Inglaterra victoriana, y uno puede ir a la cárcel por esas cosas. Hay que ser sutil. ¿Entenderá o no entenderá? Y, ¿le gustaré yo o no? Por su parte, Stephen, que no tiene sus recursos, no quiere meterse en más líos de los que tiene, así que intenta desanimar a Crane. Pero este aristócrata sabe muy bien quién es y lo que quiere, y no se dejará manipular.

Conclusión: buena parte de “tensión sexual no resuelta”, contada de manera modélica: parece que sí, pero no… Y cuando se ponen a ello, sí, es sexo explícito del bueno, del que hace avanzar la historia y te dice un montón sobre los personajes. Pero vamos sólo son un par de escenas, no es del subgénero erótico.

Resultado de la amalgama

La parte romántica me ha encantado. KJ Charles realmente sabe cómo contar una historia de amor. Como en Think of England, también la he leído “de un tirón”, después de que mi escéptico cerebro aceptase que de vez en cuando habría cosas paranormales, conjuros, hechizos, fantasmas, etc. Aún así, a veces me tocaba poner los ojos en blanco cuando aparecían este tipo de cosas.

La trama estaba muy bien hilada. La narración es ágil. Los diálogos, más de una vez de doble sentido, deliciosos.

Los personajes son de los que caen bien de inmediato. Crane es decidido, franco. Quiere demostrar que él no es como su padre y hermano, pero comprende que haya quien recele de él, precisamente por su parentesco.

Stephen me resultó un poco más ajeno. Es poca cosa, no más de metro cincuenta y dos, flaco como un demonio después de haber luchado con un terrible hechicero, y sin embargo, como mago poderoso le toca a él lidiar con la parte heroica del asunto. Quizá sea su juventud, pero no acabé de pillar qué es lo que espera de la vida, cuáles son sus ideas. Habrá que esperar a libros posteriores para conocerle un poco mejor.

Como es romántica, sabes que todo acabará bien, con Crane y Stephen, felices y contentos dedicándose al tema alegremente.

Me gustó mucho el secundario Merrick. ¡Le quiero más en escenas!

Hay partes de esta novela que me encantaron y otras que preferiría que no estuvieran, como lo paranormal. Y, aunque es del subgénero histórico, no se produce esa magia de llevarte a otro mundo y otra época en particular. Quizá es porque transcurre prácticamente en su totalidad en el campo, en la mansión familiar de Crane, rodeados de urracas, y por ello podría ser la Inglaterra victoriana, o la Regencia o incluso contemporánea. O porque es una época victoriana alternativa llena de hechiceros y tal, por lo que es como un mundo paralelo.

Valoración personal: notable, 4

Se la recomendaría a: todos quienes gusten de fantasías románticas, lo paranormal y el romance, gay o no.

Otras críticas de la novela:

Empiezo este apartado no con una crítica, sino una entrevista con KJ Charles: Interesantísima, te cuenta por ejemplo que ella prefiere escribir novelas históricas entre otras cosas porque “en la novela histórica, no tienes que preocuparte de los teléfonos móviles, lo que hace que crear una trama moderna sea realmente difícil. The Magpie Lord habría sido mucho menos interesante si Stephen hubiera podido mandar un mensaje a sus colegas pidiendo ayuda”.

O lo trascendental que es, para ser un buen escritor, retener información y saber cuándo darla, para que no se le dé todo mascado al lector, sino hacer que él la quiera.

Este libro fue una sorpresa muy agradable para los lectores de romántica, y como ejemplo, dos críticas de blogueros que le dieron lo máximo, 5 estrellas: Here Be Books y Michele Fogal.

Una crítica más reciente (julio de 2015, cuando el libro es de 2013) es la de Carrie S para SBTB, que le ha dado un A-, y ahí se puede leer que:


“The Magpie Lord tiene todo lo que puedo querer de un romance gay. Tiene una ambientación victoriana implica magia, uno de los héroes es pequeño, flaco y muy listo, y sobre todo los personajes principales se presentan como personas auténticas, complejas, en una relación real”.


En Dear author le dieron un B+ y lo incluyeron como “lectura recomendada”.

Sí querría mencionar la de Sadie Forsythe a quien el libro le gustó en su mayor parte, y admitía que seguiría leyendo la serie, pero tenía un par de objeciones serias respecto a la parte sexual: si lo he entendido bien, le parece que Day actúa como una especie de “chica machurdona” más que un tipo gay, y no la convence que al final ***spoiler alert*** se insinúe, de forma inesperada, que Day tienda a ser sumiso y Crane un dominador. Un aspecto que tampoco gusta demasiado a Carrie S y lo dice al final de su crítica para SBTB***fin del spoiler***

Ficha en FictionDB.