domingo, 26 de mayo de 2024

Crítica: “The governess game”, de Tessa Dare


Sencillo, resultón

 


DATOS GENERALES

 

Título original: The governess game

Subgénero: histórica

1.ª publicación: Avon, 9/2018

Parte de una serie: Girl Meets Duke #2

Páginas: 384

ISBN13: 9780062672124

 

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL, PERO SÍ AL PORTUGUÉS (Um amor conveniente / Prometo não Te Seduzir), FRANCÉS (Le jeu de la préceptrice), ITALIANO (La perfetta istitutrice), CROATA (Guvernantina igra), HEBREO (משחק האומנת), RUMANO (Jocul de-a guvernanta), POLACO (Ich gwiazdy), ESTONIO (Guvernandi mäng), LITUANO (Ieškoma: guvernantė), SUECO (Alexandras utmaning), DANÉS (En uimodståelig udfordring) y TURCO (Kusursuz Mürebbiye),

SINOPSIS (según Fiction DBFiction DB

Ha sido un libertino muy malo, y hace falta una institutriz para darle una lección.

La institutriz accidental

Después de que su medio de vida se le escapa de las manos, Alexandra Mountbatten asume una tarea imposible: transformar a un par de huérfanas salvajes en jóvenes de verdad. Sin embargo, las chicas no necesitan disciplina, sino un hogar amoroso. Intenta decirle eso a su tutor, Chase Reynaud: un heredero de duque en la calle y un diablo entre las sábanas. Las damas de Londres han intentado (y fracasado) hacer que se calme. De alguna manera, Alexandra debe llegar a su corazón... sin arriesgar el suyo.

El infame calavera

Como cualquier libertino que se precie, Chase vive según una regla: sin apegos. Cuando una pequeña y obstinada institutriz intenta reformarlo, él decide darle una educación... con placer. Eso debería demostrar que no puede ser domesticado. Pero Alexandra es más de lo que esperaba: inteligente, perspicaz y apasionada. Ella se niega a verlo como una causa perdida. Pronto las paredes alrededor del corazón de Chase se desmoronan... y él corre el peligro de caer con fuerza.


¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Sí, entró en mi lista de mil mejores novelas románticas, versión de 2019, en el puesto 297. La escogieron entre lo mejor del año 2018 Ana Coqui, Carla de Guzmán, Caffeinated, Addicted to romance, Lana (de Dirty Girl Romance), y para Kaetrin, que escribe para Audiogals y Dear Author, estuvo entre los mejores audiolibros del año, en narración de Mary Jane Wells. Tuvo crítica positivas: cinco estrellas en About That Story, Becky, Dirty Girl, Gabrielle, Kimberly Faye Reads, Simply Book Reviews, The Bookish Sweet Tooth y The Jeep Diva. La calificaron con A en The Good the Bad and the Unread, Smart Bitches Trashy Books. Fue finalista en el premio readRchat.

 

CRÍTICA

Tenía esta novela de Tessa Dare en mi Kindle, y aunque aún me quedan por leer de Spindle Cove, me apetecía cambiar un poco de serie.

La historia la protagoniza Alexandra (Alex) Mountbatten, huérfana que se gana dinero poniendo en hora relojes, sí, así, tal cual. Lo suyo es la astronomía, y sueña con descubrir cuerpos celestes aún no encontrados. Más adelante, te enteras que una de sus ideas para ganar dinero es descubrir cometas y vender a algún aristócrata el derecho a darle el nombre.

La cosa es que, obviamente, necesita dinero. Por ello acepta trabajar de institutriz de dos chiquitinas, otras pobrecillas que carecen de padres y han sido pasadas de un pariente a otro.

Al final, han llegado a ser tuteladas por Charles (Chase) Reynaud, heredero del duque de Belvoir, muy reticente. Es de esos que no se cree merecedor de ningún amor y cariño, por lo que no lo espera de nadie, ni de sus pupilas.

Aunque claro, él tiene su corazoncito y de hecho las aprecia y no soportaría que les pasara nada. Pero no lo muestra.

En esta novela, Tessa Dare sigue su dinámica habitual en la autora: heroína Amanda Quick / héroe Lisa Kleypas. O sea, ella es intelectual, en este caso le gusta la astronomía y también es buena en cositas mecánicas como los relojes. Su forma de vida resulta algo extravagante para la Inglaterra de su época, la Regencia, ya que no tiene familia, sus relaciones más estrechas son con un par de amigas, una de ellas protagonizó la primera novela, The duchess deal, a la que di cuatro estrellas y definí así: «Matrimonio de conveniencia entre héroe torturado y pizpireta heroína que lo redime».

Es novela con niñas, bastante jovencitas. Cómo se esfuerza Alexandra para ganárselas tiene su mérito. Porque hasta que aparece ella en la puerta, han tenido toda una retahíla de institutrices que salen espantadas de las cosas que hacen estos diablillos.

Ardía de indignación. El libertino. ¿Cómo se atrevía a que sus amantes desfilaran directamente bajo la mirada de dos inocentes niñas? Bueno, quizás una niña inocente y una Rosamund.

Se ambienta en Londres, 1817. Y ya, con eso he dicho todo lo que necesitáis saber, ya que os podéis imaginar que es romance histórico ligerito, ambientado en la Regencia, sin mucha cosita más.

Es una de esas novelas que ante todo llamo competentes, o sea, de alguien que sabe hacer las cosas bien, en su estilo, y le sale bien.

Se lee fácil, con gracia en los diálogos y unas pocas escenas sexis. Experiencia satisfactoria que olvidas a los dos días.

La verdad es que estuve dudando si ponerle tres o cuatro estrellas, porque es bueno en su género, no tiene fallos evidentes y está muy bien escrita. Opté por las tres considerando que, en el fondo, no tiene nada especial y otras de Dare me gustaron mucho más, como por ejemplo la primera de esta serie, vaya.

Lo de que ella se apellide Mountbatten me sacaba todo el rato de la historia. Y os contaré un poco el por qué.

Se supone que Alexandra es hija de un estadounidense y una dama hispano-filipina. 

Porque él iba a ser un duque. Y las chicas como Alex–en parte estadounidense, en parte española, en parte nativa isleña, totalmente huérfana, bautizada como católica, y perteneciente a la clase trabajadora– no se convertían en duquesas.

No tiene el menor sentido que una persona con ese linaje se apellide Mountbatten. Esa es la traducción al inglés que hicieron con motivo de la Primera Guerra Mundial los royals británicos que se apellidaban Battenberg. Más abajo os cuento un poco la historia de los Battenberg.

Total, que cada vez que lo leía, estaba pensando en la cara serie de lord Mounbatten, el último virrey, y eso claro, me sacaba de la historia.

Valoración personal: notable, 3 estrellas

Se la recomendaría a: quienes gusten de históricas ligeras.

Otras críticas de la novela:

Empiezo con lo que he encontrado en español.

Pepa en Otro romance más, en Goodreads le puso 4 ½ estrellas. 

A la cama con… un libro, 3 Gandys. 

Paso al inglés.

Smart Bitches Trashy Books, una A

Dirty Girl romance, 5 estrellas

The Good, the Bad and the Unread, una A. 

All About Romance, B+.  

 

Battenberg / Mountbatten

Como suelo decir, este es mi blog y cuento lo que me da la gana. Así que allá va la historia que empieza con una joven polaca y un royal alemán en la corte del zar, que para eso una es monárquica y para eso me estudio el Gotha y el Sálvame de Luxe histórico de las casas reales europeas.

 

Os cuento de dónde viene esto de Mountbatten, porque es una historia romántica por sí misma. Resulta que un polaco trabajaba en el ejército de los zares y murió al servicio del zar. Este se hizo cargo de sus hijos, entre ellos una chica llamada Julia von Hauke.

Esta muchacha era dama de compañía de la zarevna, María Aleksándrovna, que era una princesa alemana, María de Hesse-Darmstadt. Eso es muy habitual en la historia de Rusia, buscaban esposas entre los muchos principados alemanes. Sin ir más lejos, Catalina la Grande era una princesa alemana.

Pues esta zarevna tenía varios hermanos, uno, Luis III, era el gran duque de Hesse-Darmstadt y el otro se llamaba Alejandro (de Hesse-Darmstadt), que se dedicaba también a la milicia a las órdenes del zar. Pues bien, este Alejandro se enamoró de Julia, la polaca.

El zar Nicolás I, suegro de María, no veía con buenos ojos que el futuro zar fuera cuñado de una chica así, y no aprobaba la relación. Alejandro de Hesse puso tierra de por medio. Pero no podía olvidarla, así que volvió a Rusia. Acabaron huyendo juntos, ella quedó embarazada y se casaron.

Claro, era un matrimonio desigual, así que era morganático. Los hijos de esas uniones no tenían derechos hereditarios al trono de Hesse, y llevaban el apellido de la madre. ¿Qué apellido, diréis, von Hauke?

Pues no, Battenberg. 

El hermano de Alejandro, el gran duque Luis III, rehabilitó un título medieval, condes de Battenberg, para su cuñada Julia. Y ese es el apellido que llevaron los hijos de esta unión.

De todos sus retoños, hablaré de dos.

Empiezo por uno de los pequeños, Enrique-Mauricio de Battenberg, que como no tenía mucho futuro, se dedicó igualmente a la milicia. Estuvo en el ejército prusiano. Por eso de que todos los royals se relacionaban, conoció y llamó la atención de Beatriz, la hija menor de la reina Victoria.

No sé si os acordáis de lo mucho que la reina Victoria amaba a su esposo, él mismo un príncipe alemán. Cuando Alberto murió, se quedó colgada de su hija Beatriz. No la dejaba irse, y mira que tuvo ofertas por la mano de la muchacha, y esta habría dicho que sí, pero su madre decía que no, que la niña tenía que quedarse con ella. Así que declinaba esas ofertas matrimoniales.

Cuando este Enrique-Mauricio de Battenberg le entró por el ojo a la Bea, la madre dijo que sí, que vale, pero solo si estos dos se quedaban a vivir con ella y hacerle compañía.

No problema. Se casaron en la isla de Wight, a él lo nacionalizaron británico, le subió el rango, y entró en el ejército de su nuevo país. Tuvieron hijos y al final Enrique consiguió que la reina lo dejara ir a la guerra Ashanti; contrajo malaria y murió frente a la costa de Sierra Leona. Su cuerpo lo llevaron a Canarias y de ahí, en el HMS Blonde, a Gran Bretaña. Lo enterraron en la Mildred’s Church, donde se casó, en la isla de Wight, en la que hoy llaman Capilla Battenberg.

Enrique y Beatriz tuvieron, entre sus retoños, a una nena preciosa nacida en Balmoral (ya digo que Beatriz tenía que estar todo el rato al lado de su mamá, y en aquel octubre de 1887, a la corte le tocaba estar en Escocia). Era Victoria-Eugenia de Battenberg, quien se casó con Alfonso XIII y fue madre de, entre otros, el infante don Juan de Borbón y Battenberg, el conde de Barcelona. A diferencia de sus otros parientes, ella no cambió el apellido de Battenberg a Mountbatten, porque ya no estaba en el Reino Unido y España fue neutral en aquella Gran Guerra.

Por la cuenta que les traía, claro. La reina madre era austríaca y la reina británica, así que podéis comprender que lo mejor para Alfonso XIII (y para el país) era mantener la neutralidad. Por cierto que el monarca español Hizo una grandísima labor humanitaria, muy admirable, en el Palacio, en favor de los prisioneros de guerra. ¡Ay, qué novela romántica saldría de aquella época!

Bueno, pues don Juan fue el padre de Juan-Carlos I, y este, el emérito, del actual rey de España, S. M. Felipe VI.

Así que aquellos enamorados de mediado el siglo XIX, una joven polaco-alemana y un príncipe alemán, son antepasados del actual rey de España.

Y no es el único monarca que los tiene entre sus ancestros.

Otro de los hijos de aquellos dos enamorados, la polaca y el alemán, fue Luis Alejandro de Battenberg. Si su hermano se casó con la hija pequeña de la reina Victoria, este se casó con una nieta de la reina Victoria, la princesa de Hesse-Darmstad, hija de la hija mayor, Alicia, casada con Luis IV, gran duque de Hesse-Darmstadt y primo tanto de Luis-Alejandro como de Enrique-Mauricio.

Luis-Alejandro se enroló en la Royal Navy muy joven, y se naturalizó británico. Hizo carrera en la marina, hasta que el sentimiento antialemán durante la Primera Guerra Mundial lo obligó a retirarse. La propia familia real tenía apellido alemán, Sajonia-Coburgo-Gotha (el apellido del príncipe Alberto, esposo de la reina Victoria). Es entonces cuando el rey Jorge V cambió su apellido por el de «Windsor». Y le dijo a su pariente Luis que renunciase también a sus títulos alemanes y cambiara el nombre. De esta manera, Battenberg pasó  a ser en inglés, «Mountbatten» (esto es, monte de Batten).

Su hijo menor fue Luis, I conde Mountbatten de Birmania, último virrey de la India y a quien todos conocimos como lord Mountbatten. La hija mayor, Alicia, se casó con el príncipe Andrés de Grecia y Dinamarca. Fueron los padres de un tal Felipe, príncipe por lo tanto danés y griego pero que en sí no tenía muchos recursos. Siguió la tradición familiar de la Royal Navy. Cuando era un cadete de dieciocho años conoció, en el Britannia Royal Naval College, a una joven princesa llamada Isabel, de solo trece años, y lo demás es historia.

Casi diez años después, en 1947, Felipe tuvo que renunciar a su religión (la ortodoxa griega) y a su título de príncipe de Grecia y Dinamarca, para poder casarse con Isabel. A cambio, lo hicieron duque de Edimburgo.

Su tío, lord Mountbatten, fue una figura muy cercana para el actual rey Carlos III del Reino Unido, casi como un padre. Uno de los momentos más tristes de la vida de Carlos III ha sido, sin duda, cuando a lord Mountbatten lo asesinaron los terroristas del IRA.

Yo era una cría cuando lo mataron, y mira que había terrorismo patrio en mi país, pero no sé por qué, aquel asesinato en particular se me quedó grabado.

Con ello comprenderéis cómo el que Tessa Dare le ponga ese apellido a una heroína suya no tiene el menor sentido y me sacaba de la historia. Porque yo siempre estaba pensando en aquel lord Mountbatten de mi infancia.

Los apellidos son artefactos históricos, a la mayoría no se les reconstruye su genealogía tan fácilmente, pero en el caso de Mountbatten tiene un origen claro y único. Carece de sentido que una muchacha hija de estadounidense y española lo llevara en 1817.

Enrique de Battenberg (1858-1896),
antepasado de S. M. Felipe VI 


 

 

Luis-Alejandro de Battenberg (1854-1921), luego
Mountbatten, antepasado de 
HRM Carlos III



 

 

 

 

Y aquí sus papás, el príncipe Alejandro de Hesse con su esposa Julia, condesa de Battenberg,
junto a su única hija, María de Battenberg (h. 1885)


6 comentarios:

  1. Hola Bona, muchas gracias por la lección de historia. Bien interesante !
    Con referencia al libro no se si me atrae mucho , creo que a estas alturas despues de leer miles de libros romanticos estoy un poco cansada de historias tan poco realistas.Ya se que estamos en romancelandia pero, en serio una protagonista que no tiene dinero ni familia le gusta la astrologia y quiere descubrir estrellas ( pero sabian lo que eran las estrellas ... ) más bien pieso que se preocuparia por qué comer y donde dormir.... Ultimamente estoy un poco gruñona no acierto con ninguna lectura, me compre el último de SEP que para mi es un acierto seguro y pensé " ahora si que voy a disfrutar durante unos días " pues vaya chasco! Es una reversión de " cazame si puedes " y además sin ninguna química en los personajes , la verdad en ningún momento conecté con ellos . Empezando porque la chica se llama Rory ( y yo cada vez pensaba en el golfista y me sacaba de la lectura pensando en quien era el personaje ) y los protagonistas unas historias bien tontas. Bueno a ver si con la próxima compra acierto más.
    Un abrazo .

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    1. Me entretiene muchísimo el cotilleo histórico, por eso lo comparto. En aquella época sí que había mujeres dedicadas a la astronomía, pero tenían otra categoría social, como por ejemplo Caroline Herschel, la primera astrónoma profesional. No es muy creíble alguien como la protagonista de esta novela.
      En esto de la novela romántica va a rachas, a veces no atinamos con nada que nos guste. A mí también me pasa. Pero luego descubres algo que te enamora otra vez.
      Lo de SEP no te puedo decir, porque las últimas las tengo por casa, desde hace tiempo, pendientes de leer, me suena más a sentimentalismo que a su comedia romántica descacharrante como hace años.

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  2. Hola!!
    Muy interesante lo del apellido y la clase de historia que me has dado... me interesa y disfruto, pero creo que no tanto como tú ;)... fíjate tú, si al final, media europa noble es familia... o más de la mitad
    Esta novela me encantó, quizás el tema del nombre no me fastidió la historia (menos mal) y nunca entendí el porqué se inclinaron en seguir traduciendo _Cala espinada (serie ya empezada) en vez de empezar con esta que es más nueva ....
    Me pareció una pareja muy divertida y, con lo que me cuesta reírme, eso ya es un punto a favor de la novela
    Un besote

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    1. Pues sí, friki que es una de las cosas monárquicas. Al final todos son parientes de todos, es lo que hay. A mí me encanta sobre todo cómo Alemania tuvo durante toda la edad moderna y en el XIX tantísimos principados y reinos que surtía de cónyuges a todas las casas reales.
      Yo tampoco entiendo por qué no traducen a Tessa Dare, la verdad, porque es novela bien disfrutona.

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  3. ¡Hola! Todavía no he leído a Tessa Dare pero tampoco me llama la atención, que bien que la hayas disfrutado. Yo es que, con los años, mis gustos han ido cambiado y ahora me cuesta engancharme a este estilo..., si no tiene algo que lo haga distinto.
    Muchas gracias por la historia de los apellidos, a mí también me va el cotilleo histórico, jaja. Muy interesante, me ha encantado leer detalles que desconocía. Pues sí, desde luego que hay mucho material para un buen romance histórico... Jaja
    Un 😘

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    1. Puedes probar algunas de las más apreciadas de ella, como Siete días de locura o The duchess deal, a ver si te va su estilo. A mí me costó un poco apreciarla, hace años tampoco me llamaba, pero ahora, estando como está la romántica histórica, prefiero repasar las novelas suyas que me quedaron pendientes, las estoy disfrutando.
      La de historias románticas que se me ocurren mientras leo ensayos históricos, me encantaría saber escribirlas, pero, en fin, la vida no me da más de sí. Me encantaría que las autoras españolas le echaran una ojeada a estas historias españolas o europeas y se inspirasen un poco, en vez de seguir los modelos algo trillados de las histórica anglosajona.

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