miércoles, 8 de mayo de 2024

Crítica: “The art of theft”, de Sherry Thomas


Una experiencia muy decepcionante

 


DATOS GENERALES

 

Título original: The Art of Theft

Subgénero: misterio histórico

1.ª publicación: Berkley, 10/2019

Parte de una serie: Lady Sherlock #4

Páginas: 304

ISBN13: 9780451492470 (del trade paperback)

 

 

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL, PERO SÍ AL CHINO (沃德洛堡拍賣會)

 

SINOPSIS (según Fiction DB

Como «Sherlock Holmes, detective consultor», Charlotte Holmes ha resuelto asesinatos y encontrado personas desaparecidas. Pero nunca ha robado una obra de arte de valor incalculable, o mejor dicho, no ha robado los secretos escondidos detrás de un lienzo tan codiciado.

Pero la señora Watson está desesperada por ayudar a su vieja amiga a recuperar esos secretos y Charlotte se ve involucrada en un trepidante plan para infiltrarse en un glamoroso baile navideño donde la pintura está a un apretón de manos de ser vendida y los secretos a un suspiro de ser expuestos.

Su querido amigo Lord Ingram, su hermana Livia, el admirador de Livia, Stephen Marbleton... todos colaboran para ayudar y todos se lo pasan en grande. Pero nada en esta aventura es lo que parece y el desastre está esperando su momento en los terrenos de un brillante castillo francés, esperando a que Charlotte cometa un único error...

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

No. Digo lo mismo que con las tres anteriores: no es romántica, ya que no tiene su final feliz. En mi base de datos la tengo más bajita que las anteriores, en torno al puesto mil ochocientos. Tuvo crítica de DIK A- en All About Romance, que son muy fans de Lady Sherlock. Dos de sus críticas la escogieron entre lo mejor del año 2019, Dabney y Evelyn. En The Good, the Bad and the Unread, le dieron una A, lo mismo que en Twimom al audiolibro narrado por Kate Reading, y Smitten by Books cinco estrellas.

 

CRÍTICA

Para mi esta entrega de la serie lady Sherlock me supuso una gran decepción.

Una antigua amante de la señora Watson quiere que Sherlock Holmes «recupere» (o sea, robe) unas cartas que hay en un château francés, que se usan en una extorsión.

Toda la panda se organiza para pasar al otro lado del Canal y dar el golpe. O sea, no solo la señora Watson y Charlotte, sino también lord Ingram, el señor Marbleton, Livia la hermana de Charlotte… Ahí, en Francia, tienen la cooperación de un colega de Ingram en tareas de inteligencia for queen and country, Leighton Atwood, protagonista de My beautiful enemy,

Venga, toda la troupe al château, con disfraces diversos.

Es una novela «de golpe», o sea, que la cosa va de dar un golpe, un robo. Es lo que en el cine se llama heist movies y me ponen bastante nerviosa. No, no me gusta ese tipo de peli.

En este caso, tampoco encajé muy bien la inmoralidad general del caso. Se trata de cometer un delito. No me encaja con el personaje de Holmes. Se supone que resuelve crímenes, ¿no? No que los cometa, no al menos como algo en sí mismo y no al servicio de la investigación.

¿Qué pretendía hacer Sherry Thomas aquí? Sinceramente, no lo sé. Yo lo veo como un paso atrás respecto a cómo dejó las cosas en la novela anterior.

Igual no era su intención que aquí hubiera acción o misterio, sino más desarrollo de personajes, que Livia tenga más confianza en sí misma o que lord Ingram acepte no ser siempre el caballero de brillante armadura al rescate de todo el mundo.

El argumento en sí avanza muy poco a poco, reuniones, conversaciones, las cosas solo se mueven algo tirando al final. Aparece Moriarty metido un poco (un mucho) con calzador.

Para mí, sinceramente, fue un truño. No me resultó nada interesante. Mediada la novela ya me parecía tan soporífera que me dije que esto sólo lo podía acabar dando saltos. Eso hice, saltarme bastantes partes.

Hasta el estilo con que está redactado, no me parece ni de Sherry Thomas. Me sonó hasta descuidada, como cuando dice, «Charlotte and co.», así en abreviatura. Para mí que se cogió unas vacaciones y se lo encargó al becario.

En cuanto a la relación entre lord Ingram y Charlotte, olvidáos, en este punto también parece que hemos retrocedido. No hay romance ni sexo entre ellos. Su historia no evoluciona. Seguimos con amores imposibles, qué cansino, los de esta pareja y, también, los de Olivia y Stephen Marbleton.

Para mí hay algo aún peor, y es que en el fondo subyace una traición al país, al imperio británico. Los servicios de inteligencia no están al servicio de este o aquel gobierno, o no deberían. Lo suyo es proteger la continuidad del estado en sí, la seguridad del propio país, del régimen.

No puedo entrar en detalles por no destripar. Pero al final es un poco como decir: «ah, los imperios son malos, todos, no vamos a mover un dedo si alguien pretende ir contra el Reino Unido». Algo así ni es creíble en ingleses de finales del XIX, ni tampoco es comprensible cuando determinados actos, u omisiones, dan ventaja a tus rivales como por ejemplo el imperio alemán o movimientos rebeldes en las colonias.

Que una decisión de Atwood o Ingram implique, directa o indirectamente, no evitar la pérdida de vidas en su país, no lo entiendo, no hace de ellos personajes admirables. Ni tampoco propios de la época.

¿Alguien que trabaje para su país en alguna forma de inteligencia, hace eso? Vaya diletantes resultan ser Ingram y Atwood, ni Mortadelo y Filemón con la T. I. A. eran tan lilas.

Me daban ganas de soltarles lo que decía el personaje de Lewis, interpretado por Christopher Reeve, en aquella película tan maravillosa, Lo que queda del día:

Sois todos unos aficionados. Y los asuntos internacionales nunca deberían estar a cargo de caballeros aficionados. ¿Tienes alguna idea de en qué tipo de lugar se está convirtiendo el mundo a tu alrededor? Se acabaron los días en los que podías actuar según tus nobles instintos. Europa se ha convertido en el escenario de la realpolitik, la política de la realidad. Si quieres, política real. Lo que se necesita no son señores políticos, sino políticos de verdad. ¡Necesita profesionales para gestionar sus asuntos o se dirigirá al desastre!

Cuando sale Moriarty estaba yo casi deseando que le saliera todo bien, y que este malo-remalo se llevara por delante a esta pandilla de aficionados.

Tengo la impresión de que alguien le dijo a Sherry Thomas «oye, que tu serie está llena de blanquitos colonialistas y todos hetero». Entonces tachó tres casillas con un solo personaje, el de la antigua amante de la señora Watson: LGBT racializada y antiimperialista. No es serio, creo que empeora las cosas.

Aunque no fue tan apreciada como las anteriores, aún así la mayoría de las críticas fueron buenas. No me puedo creer que «esto» guste tanto. Alguna crítica se atreve a ponerle algún pero. Por ejemplo, en una se preguntan si el bueno de lord Ingram no se merecería algo mejor que Charlotte. Yo estoy empezando a pensarlo también, vaya héroe romántico desperdiciado.

La estrella solitaria no es porque sea un libro tan re-malo, es solo que me pareció una tomadura de pelo.

¿Por qué me cabreo? Entre otras cosas, porque el personaje de Atwood me recuerda que Sherry Thomas era capaz de escribir novelas históricas extraordinarias, como la suya, la de My beautiful enemy. De aquello a esto va un mundo...

¿Qué pasó, Sherry, cómo es posible que hayas escrito aquello tan maravilloso y ahora estés con esta bazofia cuyo mayor interés parece ser Charlotte y su lucha por mantener la papada a raya?

Porque Charlotte tiene una relación no muy sana con la comida. Toma dulces sin límite, hasta que descubre que entonces le sale una doble papada, y se pone a régimen para reducirlo a unos límites tolerables (Maximum Tolerable Chins, expresión que repite hasta diez veces en una novela que no llega a trescientas páginas).

Un tropezón.

Miedo me da seguir con esta serie.

Valoración personal: truño, 1 estrella

Se la recomendaría a: quienes esté comprometido con toda la serie.

Otras críticas de la novela:

En español, como es habitual, no he encontrado nada. Como suele ocurrir con novelas muy apreciadas, con las que yo pincho, recomiendo especialmente leer otras críticas más positivas, que den una perspectiva diferente, más completa y quizá más justa con el libro.

All About Romance, una DIK A

Cannonball Read, 4 estrellas. 

The Library Ladies, 8/10

The Lit Bitch, 3 ½ estrellas que luego subió a 4

Utopia State of Mind, positiva. 

Echoes of an Empty Mind, positiva. 

Y como este es mi blog y pongo lo que quiero, aquí la escena «Room of amateurs».



2 comentarios:

  1. Hola!!ç
    Odio este nuevo movimiento de meter personajes (para cumplir cuotas) que resultan totalmente fuera de lugar y no pegan nada, tanto en la literatura como la la televisión. en serio
    Jope, me sabe muy mal tal despropósito de novela, a ver si el siguiente mejora....
    Un besote

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    Respuestas
    1. Sí, esta entrega ha sido tal chasco que me estoy dando un tiempo antes de leer la siguiente.
      Por otro lado, siempre he buscado la diversidad en romántica, que no sean siempre los mismos países, culturas, orientaciones, etc. Me encantó cuando Brockmann metió a Jules, un personaje auténtico y maravilloso que, además, era gay. No estaba ahí para hacer bulto, sino que era de los más maravillosos personajes de Romancelandia que conozco. Adoro el soplo de aire fresco que es, muchas veces, el male/male romance. O la riqueza y complejidad que aportan autoras como Alisha Rai o Talia Hibbert, cuyos personajes son ellos mismos, aparte de pertenecer a tal o cual grupo social o étnico, o que su piel tenga este o aquel tono... O fíjate esta que he leído hace poco, «Carry the ocean», con sus personajes con discapacidades que son ellos mismos, aparte de padecen esto o aquello.
      En cambio, se nota mucho, en mi opinión, cuando un autor mete un personaje «diverso» por postureo. Aquí lo de la amada juvenil de la Sra. Watson cantaba la Traviata. Y mira que Sherry Thomas creó en el pasado personajes no convencionales que le salían genial, sobre todo cuando tienen relación con la cultura china...
      Pero aquí, hija, es como si alguien le hubiera dado a Sherry un mazazo en la cabeza.
      A ver qué tal me va con la próxima, cuando la lea.

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