lunes, 5 de enero de 2026

100 años de… “El Castillo Azul”, de Lucy Maud Montgomery

 


Una preciosidad centenaria

 


DATOS GENERALES

 

Título original: The Blue Castle

Género: histórica / pp. s XX

Fecha de publicación original: 1926

Páginas: 310

 

En España:

Título:  Valancy Stirling o El castillo azul

Traductora: Rosa Sahuquillo Moreno y Susanna González

Edición: 3/2015, Editorial dÉpoca

Páginas: 304

Colección: Tesoros de Época, 6

 

SINOPSIS (de Goodreads)

El Castillo Azul cuenta la historia de Valancy Stirling, una joven «solterona» de veintinueve años que vive en un ambiente asfixiante marcado por el férreo control de su madre, la ausencia de los más tímidos placeres y los constantes desprecios y humillaciones a los que la somete su clan familiar por su condición de mujer soltera —esto es, mujer que ha fracasado en el objetivo de encontrar marido—, y que un buen día decide escapar a su monótona existencia tras recibir una impactante noticia, en busca de su propia identidad y su despertar como mujer.

Afortunadamente, en ocasiones, para escapar de su monótona existencia, la desdichada Valancy se refugia en el castillo de sus sueños, su Castillo Azul, imaginándose como una hermosa dama muy querida y admirada, y feliz esposa de un romántico caballero.

Valancy se convierte entonces en una verdadera heroína, un brillante ejemplo de coraje y determinación frente a lo desconocido.


¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

Sí. No alcanza a estar en mi lista de Las mil mejores novelas románticas, pero sí que se encuentra bastante arriba, en torno al puesto 1700. En una lista top 1000 novelas románticas, que hizo RomanceNovels.Me, estaba nada menos que la 12. Quien la lee, le da puntuaciones máximas: 5 estrellas Delighted Reader y Malin. Es una de las favoritas de Mrs. Julien Presents y de romance.io. En Smart Bitches Trashy Bools le hicieron una crítica no ya de A o A+ sino Squee. Tiene como protagonista un héroe beta.

 

CRÍTICA

En este año 2026 se celebran los cien años de la publicación de esta novela romántica. Una de las pocas que la canadiense Lucy Maud Montgomery destinó a un público adulto, donde se tratan, entonces, de temas más de mayores.

Aunque parece que nunca dejó de publicarse, cayó un poco en el olvido, vencida siempre por las sagas infantojuveniles de la autora, sobre todo, Ana de las Tejas Verdes.

Pero al parecer en los años noventa se reeditó como novela juvenil, y tuvo gran éxito, tanto, que hay quien la considera su preferida, dentro de las de L. M. Montgomery. Desde luego, encaja mejor en el género romántico aunque sea, sobre todo, una novela de crecimiento personal de la protagonista.

Valancy Jane Stirling (29) vive entre parientes horrendos, como le leí a una crítica, te recuerdan a los de Harry Potter. Solo que aquí es peor, porque hasta su madre es desconsiderada y poco amorosa. Por un lado, pasan de ella, pero por otro la tienen continuamente esclavizada... haz esto, y lo otro, y le prohíben hacer esto… y lo otro. 

¡Qué desesperación de vida!

Su única manera de soportarlo es huir mentalmente a su «Castillo Azul», con su hermosa arquitectura de fantasía, sus caballeros galantes y una vida más regalada.

La familia hasta mira con sospecha lo que Valancy lee.

Se permitía, incluso se alababa, leer para mejorar tu mente y tu religión, pero leer por placer era peligroso.

Y mira que sus gustos no pueden ser más inocentes: un autor llamado John Foster que se dedica sobre todo a hablar de la naturaleza. Descubre la vida natural, los bosques, los lagos, la flora y la fauna tan parecidas a ese rincón de Canadá donde Valancy vive.

Es precisamente la lectura lo que decide a Valancy a hacer algo diferente.

«El miedo es el pecado original», escribió John Foster. «Casi todo el mal del mundo tiene su origen en el hecho de que alguien tiene miedo de algo. Es una serpiente fría y viscosa que se enrosca a tu alrededor. Es horrible vivir con miedo; y es, sobre todo, lo más degradante».

Para vencer sus temores, acudirá a un médico (por supuesto, no al de la familia). Recibe un diagnóstico horrendo: una enfermedad mortal que la puede llevar a la tumba en cualquier momento, en el plazo de un año como mucho.

Valancy se harta de intentar siempre contentar a su familia.

Nunca tuve una hora de felicidad en mi vida, ni una.

Decide entonces hacer las cosas de una manera diferente. Siempre ha sabido que eran unos plomos y unos hipócritas, pero ahora ya no se lo calla.

Además de decir lo que piensa, decide irse de casa y encuentra trabajo como empleada doméstica, cuidando a una chica enferma con la que se llevó bien de niñas. 

La familia está horrorizada, claro, porque esta chica fue madre soltera, el padre es un borracho y además tienen relación con un tipo nada recomendable, Barnay Snaith, que nadie sabe a qué se dedica, pero que no puede ser nada bueno.

Y este se convertirá, precisamente, en el interés amoroso de Valancy, Barney Snaith (35). Es un tipo de mala fama, desarreglado, que vive de cualquier manera entre el bosque y el lago, en una isla apartada...

La familia no encuentra otra explicción: Valancy se ha vuelto loca.

—¿No sientes vergüenza? —exigió el tío James.

—Oh, sí. Pero las cosas que me avergüenzan a mí no son las mismas que te avergüenzan a ti.

Valancy es considerada una lunática. La presencia de la luna, por cierto, es constante a lo largo de la obra, puntuando los momentos de ensoñación y de libertad.

La novela empieza un poco lento, te impacientas, y te indignas, al ver cómo la familia Stirling trata a Valancy. Ahora, cuando esta se suelta el pelo y decide cambiar de vida, entonces la historia te atrapa y ya no puedes parar de leer, a ver qué pasa después. En más de un momento, te conmueve. En otros, te indigna la condición de la mujer.

A Valancy la podemos considerar una heroína feminista. Rompe con las convenciones que la tenían aterrada, como solterona, en una casa con límites tan estrechos como la mentalidad de sus ocupantes. Su primera liberación es la mental. Luego vendrá la independencia económica con el trabajo, y la satisfacción personal de casarse con un hombre a quien ama y respeta, con afinidades y gustos comunes.

No pretende otra cosa que ser feliz, tener marido e hijos a los que cuidar. Pero jamás recibió una sola oferta matrimonial. Así que quedó como solterona, despreciada por sus parientes.

No me entendáis mal. Está fenomenal leer historias de mujeres que hicieron grandes cosas en la vida real, las primeras médicos, científicas como Carolina Herschel o Mary Anning, músicas o escritoras que mantuvieron a sus familias (de Cristina de Pizán a Clara Schumann).

Pero también es bueno encontrar heroísmos cotidianos, de pequeñas cosas, cosas menudas. Esta novela habla, en cierto sentido, de un prototipo de heroína anónima, las mujeres que deciden asumir las riendas de su vida sin necesidad de un gran gesto trascendente. De querer algo tan revolucionario como ser felices con el hombre de su elección. Cabe pensar que la historia también estuvo llena de ellas. Creo que si esta obra de ficción resuena aún en la vida de muchas mujeres (y quiero pensar que también del hombre que la lea) es porque te habla de que la liberación empieza por uno mismo, superando los miedos que nos limitan.

Como novela me parece que está escrita de manera preciosa. Tiene un aire, en muchos momentos, de cuento de hadas. Con esa irrealidad de una isla que entrevés en la niebla, de los bosques mágicos donde pasear y hablar o simplemente estar juntos y callados, cada uno con sus pensamientos, Valancy y Barney.

—John Foster dice —citó Valancy —«Si puedes sentarte en silencio con una persona durante media hora y aún así sentirte totalmente cómodo, tú y esa persona podéis ser amigos. Si no puedes, nunca podréis ser amigos y no deberías perder el tiempo intentándolo».

—Evidentemente, John Foster dice alguna cosa inteligente de vez en cuando —concedió Barney.

 Sería, para mí, una lectura de cuatro estrellas a la que añado otra por la ambientación en el interior canadiense, en ese Ontario de frío, bosques y lagos

La ciudad de Deerwood y el lago que aparecen en la novela son fruto de su invención. Muskoka en sí existe. Es una zona veraniega que queda al norte de Toronto, y los residentes de esta ciudad suelen acudir allí; hay mucho campamento, casa de campo, golf. Como curiosidad, es la única novela de Montgomery ambientada fuera de su isla del Príncipe Eduardo.

Y no, no hay sexo explícito, «sólo» romance. Lo que subyace es que la parte física del amor también es placentera o deseable, si supones que tanto Cissy respecto a su enamorado, como Valancy en su matrimonio, tienen relaciones sexuales que disfrutaron.

Para mí es un ejemplo de que se puede contar una linda historia de amor con tonos literarios.

La he leído en original, en inglés, así que no sé cómo estará la traducción que hicieron en el año 2015.

Valoración personal: excelente, 5

Se la recomendaría a: románticas literarias.

Otras críticas de la novela:

Como es un clásico, tiene página en la Wikipedia, donde me entero que Las damas de Missolonghi, de Colleen McCullough tiene una trama tan parecida que hay quien la considera plagio. Me dan ganas de leer el libro de McCullough, a ver.

Eso sí, no recomiendo leer el artículo si quieres mantener algo de interés en la lectura, porque te lo destripa todo.

En español, le gustó a Ysabel M., en Anika entre libros. Aunque no sé poque cree que Pollyanna es obra de L. M. Montgomery, cuando en realidad es novela de la estadounidense Eleanor H. Porter.

Seal Books, 1988

 

Mis lecturas la recomienda.

La lectora indiscreta, 5 estrellas

Paso al inglés.

Smart Bitches Trashy Books, Squee review.

La canadiense Mrs. Julien Presents la considera una de sus romances favoritos. 

Crítica conjunta en Dear Author, B+.

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