lunes, 24 de agosto de 2020

Crítica: “Llámame irresistible”, de Susan Elizabeth Phillips

  

Porque él es… Ted Beaudine

 

 

DATOS GENERALES

 

Título original: Call me irresistible

Subgénero: contemporánea

Fecha de publicación original en inglés: 2011

Editorial: Avon

Páginas: 384

Parte de una serie: Wynette, Texas #4 (según la página web de la autora), #5 (según Good Reads), #6 (según Fiction Data Base) / Golfistas #5 en España

 

En España

Traductoras: Ana-Isabel Domínguez Palomo y María del Mar Rodríguez Barrena

Edición: 1ª ed., 1ª imp.

Fecha Edición: 2/2012

Publicación: Vergara (Ediciones B)

Descripción: rústica, 368 págs.

Colección: Amor y aventura

 

SINOPSIS (según la Casa del Libro)

Lucy Jorik es la hija de la ex presidenta de Estados Unidos. Meg Koranda es hija de dos actores muy conocidos. Lucy está a punto de casarse con el irresistible Ted Beaudine, el hijo predilecto de Wynette, Texas. Meg está decidida a impedir que su amiga acabe con el corazón destrozado? Sin embargo, nadie más parece compartir su opinión. Meg se convierte en la mujer más odiada del pueblo. Arruinada y sola, está convencida de que es capaz de sobrevivir por sus propios medios. ¿Qué es lo peor que le puede pasar? ¿Enamorarse locamente de Don Irresistible? De eso nada. Imposible.

 

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

 Sí, estuvo en mi lista de las mil mejores novelas románticas, la 483. Tuvo críticas excelentes, como los Five Hearts Keeper que recibió en The Romance Reader; Aunt Rowena sez le dio 5 estrellas y fue un Top Pick! en Romantic Times. En la encuesta AAR quedó ganada al romance más divertido de 2011, empatada. Cuando Booklist hizo su top 101 de novelas románticas, incluyó esta. No es de extrañar que sea de los favoritos de muchos lectores cuando se ponen a pensar en novelas con los tópicos favorite funnies (divertidos favoritos) o Best enemies (los mejores enemigos).

 

CRÍTICA

Leí este allá por 2012. Lo recordaba como algo agradable sin más. Después de releerlo, me parece la última gran novela que escribió Susan Elizabeth Phillips. De ahí ahora, cuesta abajo y sin frenos.

La diferencia entre la primera lectura y esta relectura es que ahora he leído los libros de la serie en orden de publicación, ¡y no veas cómo ha ganado la historia!

Una chica a la moda (1989). Descubrimos a Ted como el hijo de la pareja protagonista. Ves cómo es concebido, cómo nace y lo cría Francesca sola. Luego, pasan unos años hasta que Dallas descubre que tiene un hijo, un niño delgado, feúcho, con gran cabeza y gafas, para nada atlético y muy reposado e inteligente. Padre e hijo se decepcionarán: ninguno es lo que el otro espera, pero acabarán teniendo su final feliz. Skeet, ese caddie clavadito a Jack Palance, conseguirá que el chaval coja un palo de golf y las cosas, ya intuyes tú, nunca volverán a ser igual.

Amor o chantaje (1999). Aparece un joven Ted, veinteañero relajado, que gusta a todo el mundo. Va a su aire, sonriente, con un palo de golf en la mano. Ha aguapado con los años, sigue siendo listo y un encanto para todos, incluida lady Emma.

Primera Dama (2000). Lucy Jorik, una chica de 14 años, acabará convirtiéndose en la hija mayor de la Primera Familia de los EE. UU.

Cuento todo esto para que se entienda mejor la expectativa creada sobre Ted. SEP no escribió «su» libro hasta 2011, cuando te ponen al muchacho perfecto en sus primeros 30. Ahora ya no es solo listo, guapo y encantador, es millonario, el alcalde del pueblo y todo el mundo en Wynette, Texas, lo adora.

Según sus vecinos, nadie es suficientemente bueno para él, ni siquiera Lucy, por mucho que haya crecido en la Casa Blanca.

Podéis imaginar la indignación del pueblo cuando Lucy lo plante en el altar. Dirigen el cabreo contra la mejor amiga de la novia, Meg Koranda. Esta muchacha es la hija de Fleur y Jake (Una chica brillante, 1987), y había hecho un cameo en Lo que hice por amor (2009).

Como Lucy se larga, queda Meg para enfrentarse a las consecuencias.

Tenemos en Meg a una de esas heroínas «SEP» en el punto más bajo de su vida. Sus padres le cortan el grifo y ella, que ha recorrido todo el mundo despreocupadamente en plan hippy-rica, sin dar un palo al agua, de repente se encuentra con que tiene que ganarse las habichuelas.

En lo que sea.

En un pueblo en que todos la odian.

Incluido el novio despechado.

Lo que pasa es que Ted no es de esos que se dejan llevar por sus emociones. Es un hombre tranquilo, muy suave, así que se limita a tirar unas chinitas más en el hoyo que se ha cavado la propia Meg, empujándola un poquito cuando ve que puede levantar algo la cabeza. Nada trágico, sin hacer demasiada sangre, solo las perrerías habituales de un enemies to lovers.

La corajuda Meg sabe salir adelante. ¡No es ella la que ha abandonado al niño bonito del pueblo! Por si no tuviera pocos problemas, hay un proyecto deseado por el pueblo, un resort de golf, en el que, sin quererlo Meg, se ve implicada.

Como te cuentan la historia desde la perspectiva de Meg, Ted resulta un misterio. No veáis la tensión sexual y emocional que se logra con ello. Tú le ves ahí, sin alterarse por nada, tan tranquilo y cerebral como cuando era un niño que descubría que tenía un padre que no se parecía en nada a lo que él se imaginó.

Pero nosotras, que somos aguerridas lectoras de romántica con muchas lecturas a la espalda, sabemos que bajo las aguas tranquilas puede haber pasiones tan intensas como la que más.

La parte humorística en esta novela no es tanto de situaciones extravagantes sino pura parodia. Por ejemplo, Ted es un tipo tan perfecto que el sol o la luna lo iluminan con halos, como si fuera un santo caminando en esta tierra, los pájaros cantan a su paso… es un amante tan considerado que no se permite su propio placer si ella no ha tenido antes como mínimo media docena de orgasmos… cuando Meg, por necesidades del guion, hace de caddie, bueno, me tuvo sonriendo todo el rato. Admito que, si no conoces el golf y sus reglas, puede que no te haga gracia.

Me leí la novela de un tirón, viendo cómo Meg se queda firme, planta cara a don Perfecto y se resiste a la hostilidad de todo un pueblo y estaba deseando ver el momento en que Ted perdiera sus templados nervios, y admitir que Meg lo volvía loco en todos los sentidos.

Mi experiencia. La primera vez que la leí, aislada, creo que no me gustó tanto, se quedaría en 3 o 4 estrellas. Por sí sola es una novela más de chica SEP en situación desesperada que sale adelante y se enamora de un tipo al que todos consideran ideal, y tú no ves que sea para tanto. Un planteamiento muy parecido a otras novelas suyas, con muchas cosas recicladas de libros anteriores.

Ahora, leída a continuación de las otras, es «el libro de Ted», ese tipo tan majo al que has visto crecer y que se merece el mejor final posible, con una mujer que quizá no sea tan ideal, pero que es perfecta para él, porque no lo tiene en un pedestal, y sabe hacerle mejor persona, precisamente porque reclama su trozo de pastel y no tiene que estar siempre pendiente de los demás. Para mi sabe encajar su esquema habitual en un enemies to lovers muy bueno con un protagonista superlativo que es lo que, para mi gusto, marca la diferencia.

Ted es uno de esos héroes sin prisas que tanto me gustan. Como Tucker de La fuerza de la pasión (Roberts, 1991), Phin de Tentación (Crusie, 2000)  o Rupert de Imposible (Chase, 2005): Intentan no complicarse la vida ni tampoco liársela a nadie.

Esta ha sido mi experiencia esta vez con el libro, y así lo cuento. Ya digo, en mi opinión, la última gran novela de SEP.


Valoración personal: excelente, 5

 Se la recomendaría a: quienes gusten del arquetipo tranquilo.

 Otras críticas de la novela:

 En español, tenemos seis críticas en El rincón de la novela romántica, cuatro la ponen muy bien y a otras dos no les ha gustado tanto.

Entre palabras felices, 5/5

Book Eater le pone 4.5 estrellas

Neelia Remmus, 7,5/10

Tengo la impresión de que a esta serie le perjudicó, en español, que la tradujeran desordenada. Mi relectura de los libros, esta vez en orden de publicación original, ha sido mucho mejor que la primera vez, y eso es rarísimo que pase en romántica.

Paso a las críticas en inglés.

Aunt Rowena sez, 5 estrellas y empieza diciendo I loved it! 

Una reseña del audiolibro, narrado por Shanon Cochran, la puedes encontrar en That’s What She Read, y dice algo fantástico de una historia: que no deseaba que terminara. 

Tanto en Dear Author como en All About Romance, le dan lo mismo: una B+

viernes, 21 de agosto de 2020

«La belleza está en los ojos del que mira»

 

Este año estoy comentando algunos tópicos de romántica. Doy preferencia a los que a mí me gustan. Explicar un poco por qué creo yo que funcionan y luego poner ejemplos, por si os gustan.

 

Me enfrento hoy al tópico «no tan perfecto». En un mundo superpoblado de moles musculosas con rostros angelicales y sílfides de imposibles ojos violetas surgen, a veces, personajes que no son tan divinos de la muerte.

Aquí mezclo diferentes prototipos: heroínas normalitas o con sobrepeso, o protagonistas con enfermedades, o discapacidades o cicatrices. Un poco de todo. Como veréis al final, cada página web te va contando distintos supuestos, y podéis acudir a ellas para buscar aquello que os interese especialmente.

 

¿Por qué funciona?

Toda narración tiene que tener una tensión interna, que te anime a seguir leyendo.

Aquí no lo tengo muy claro. Este tipo de protagonistas, estadísticamente, es minoritario. Da lo mismo que seas un Navy Seal o un caballero medieval, una científica ilustrada o una policía peleona, aquí todo el mundo está delgadito, es monísimo y tienen mandíbulas afiladas como cuchillos y pómulos cual máscaras africanas.

Así que, en general, la fantasía romántica prefiere cuerpos y mentes ideales.

Sin embargo, a veces, nuestro corazoncito lo ganan personas más normalitas. 

Si es la heroína, creo que el atractivo está en que una mujer como cualquiera de nosotras sea capaz de hacerse con un enamorado impresionante.

Cuando son ellos, se trata más bien de pérdidas sufridas en la guerra, y tiene el elemento de redimir al héroe torturado y herido, con la heroína emulando a Florence Nightningale.

A veces, el planteamiento es de disfraz, de apariencias que engañan. No en el sentido de que los supuestos defectos no existan, sino en el de que la gente puede infravalorarlos y, en cambio, estos personajes demuestran ser brillantes en otros campos, que su inteligencia, o su valor u otras cualidades autenticas superan lo que no deja de ser el atractivo superficial de la belleza física.

Tengo la impresión de que van por ahí los tiros. Quizá sea simplemente que a veces se busca más empatizar emocionalmente con personajes como nosotros, en lugar de tener a protagonistas bigger than life.

El riesgo que tiene este tipo de historia es que caigas en la exploitation, explotación inspiracional. Por eso lo mejor son novelas cuyos personajes simplemente son tan diversos como la realidad, pero que el autor no los use para «inspirar» al lector, como por desgracia hacen muchas novelas sentimentales.

 

Por subgéneros

 

Creo que este tipo de planteamientos se pueden dar por igual en cualquier subgénero, tanto contemporánea como histórica, lo mismo en paranormal que en fantasía. Como es un prototipo de personaje, se adapta a cualquier ambientación. Al fin y al cabo, siempre ha habido guerras que destrocen los cuerpos y las mentes de los hombres, y prejuicios o modelos ideales de belleza imposibles de alcanzar para la mayoría de las mujeres.

Si acaso, veo cierta prevalencia del héroe desfigurado por la guerra en las históricas y las Plain Janes en las contemporáneas.

 

Mis preferidas de este tema

 Hay un montón de historias que me gustan y alguno de los protagonistas es imperfecto, muchas veces adorablemente imperfecto. Y como dentro de este tópico meto diferentes supuestos, entraré un poco en detalle sobre qué es lo que hace a estos héroes y heroínas algo menos ideales.


Empiezo por las históricas:

·         Judith McNaught: Once and always / Para siempre (1987) Es un detalle que no se recuerda mucho, pero Jason tiene la espalda marcada. 

·         LaVyrle Spencer: Morning glory / Maravilla (1989) A Ellen nos la presentan como heroína normalita. 

·         Mary Balogh: The secret pearl / La perla secreta (1991) Adam, uno de esos duques con terribles cicatrices. 

·         Laura Kinsale: Flowers from the storm / Flores en latormenta (1992) A Christian, prota de esta novela maestra, le da un derrame cerebral lo que le causa ciertas discapacidades; hay quien lo ve como un loco perturbado. 

·         Lisa Kleypas: Dreaming of you / Sueño contigo (1994) The Gamblers #2. Heroína de apariencia normalita.  

·         Loretta Chase: «The mad Earl’s bride» / «La novia del conde loco» (1995). Del protagonista, que sufre intensas jaquecas, se sospecha que puede estar loco y que, en cualquier caso, morirá pronto. Una delicia de cuento, en cualquier caso.

·         Connie Brockway: As you desire / Amarte es mi destino (1997) Uno de esos héroes adorables, adorables de verdad: Harry, disléxico. Si no lo conocéis aún, de verdad, no sé a qué esperáis. 

·         Mary Jo Putney: The rake [The rake and the reformer] / Pecado y virtud (1998) Esta cualifica en el tópico porque, si lo recordáis, Lady Alys tiene un ojo de cada color. Heterochromia iridum, científicamente.

·         Adele Ashworth: Winter garden / Un hombre que promete (2000) Thomas, otro con cicatrices, y cierta cojera. 

·         Mary Balogh: Simply love / Simplemente enamorados (2006). El prota, un héroe demediado tras la guerra.

·         Lisa Kleypas: Devil in winter / El diablo en invierno (2006) Seguro que recordáis el tartamudeo de Evie, disfemia en términos más técnicos. 

·         Jennifer Ashley: The madness of Lord Ian Mackenzie / Lalocura de Lord Ian Mackenzie (2009) Más que locura, lo que parece tener Ian es el peculiar cableado cerebral de un TEA. 

·         Sarah MacLean: Nine rules to break when romancing a duke / Nueve reglas que romperpara conquistar a un granuja (2010) Lady Callie, otra heroína con un tipo de cuerpo ajeno a los cánones de belleza de la época.  

·         Courtney Milan: The duchess war / La guerra de la duquesa (2012) Wilhelmina, una heroína marcada en más de un sentido. 

·         Sherry Thomas: The luckiest lady in London (2013). Un caso de heroína de apariencia normalita. 

·         Tessa Dare: The duchess deal (2017) Aquí el protagonista es un héroe de guerra desfigurado. 

 

Y sigo con las contemporáneas:

·         Linda Howard: Mackenzie’s mountain / Lecciones privadas (1989) Mackenzie Family #1; heroína tirando a vulgar. 

·         Susan Elizabeth Phillips: Heaven, Texas / Heaven, Texas (1995) Chicago Stars #2; a su poco llamativo físico, Grace le une un terrible mal gusto a la hora de vestir 

·         Suzanne Brockmann: Get Lucky / Tentando a la suerte (2002) SIM-991. La prota compensa su aspecto común y corriente con mucha mala leche. 

·         Rachel Gibson: See Jane score / Jane juega y gana (2003). La Jane del título es de lo más normalita. 

·         Jennifer Crusie: Bet me / Una apuesta peligrosa (2004) Una de heroína curvilínea, ¡el michelín, para la que se lo trabaja! 

·         Susan Elizabeth Phillips: Match me if you can / Cázame si puedes (2005). Otra heroína vulgar. 

·         Kristen Higgins: Just one of the guys / Sólo un chico más (2008). A Chastity la ponen como una marimacho muy alta.

·         Elle Kennedy: The deal / Prohibido enamorarse (2015, NA) Off-Campus #1; ambos protagonistas están traumatizados por malas experiencias pasadas. 

 

En otros géneros también encontramos ejemplos de protas menos que ideales.

 

·         Julie Murphy: Dumplin’ / Dumplin (2015, juvenil) La heroína padece sobrepeso.  

·         Linnea Sinclair: Games of command (2007, ciencia ficción) El protagonista, Kel-Paten, es un ciborg medio hombre medio robot por aquello de que sus miembros amputado están sustituidos por otros biocibernéticos. 

 

 Otras muy apreciadas

 Si este tópico os gusta, aquí van unas cuantas sugerencias más, y aquí, en vez de géneros, voy a hablar de prototipo de protagonista.

Empecemos con las heroínas normalitas:

·         Judith McNaught: A kingdom of dreams / Un reino de ensueño (1989, histórica) 

·         Julia Quinn: The viscount who loved me / El vizconde que me amó (2000, histórica) 

·         Laura Lee Guhrke: Guilty pleasures / Amor prohibido (2004, histórica) 

Y vamos con tres de Lisa Kleypas, las tres históricas:

·         Secrets of a summer night / Secretos de unanoche de verano (2005) Las florero #1 

·         A wallflower Christmas /Una Navidad inolvidable (2008) Las florero #5

·         Married by morning / Esposa por la mañana (2010) Los Hathaway #4

 

Personas con discapacidad:

·         Christina Dodd: Candle in the window / Una luz en la ventana (1991, histórica) Ambos protagonistas están ciegos. 

·         Dos de Amanda Quick: Scandal / Escándalo (1991, histórica) Esta prota también está cegata, pero con gafas lo arregla; y Ravished / Fascinación (1992, histórica) En esta unimos un héroe desfigurado con una heroína corrientita y gafosa 

·         Catherine Anderson: Annie’s song / La canción de Annie (1996, histórica) La Annie del título padece sordera. 

·         Lisa Kleypas: Again the magic / La antigua magia (2004, histórica) Aquí es la heroína la que luce cicatrices. 

·         Dos de Elizabeth Hoyt: The raven prince / El príncipe cuervo (2006, histórica) con un héroe marcado por la viruela  y To beguile a beast / Domar a un salvaje (2009, histórica) a cuyo protagonista le faltan un ojo y dos dedos. 

·         J. R. Ward: Lover awakened / Amante despierto (2006, paranormal) Héroe con cicatrices 

 

Y acabo con un par de protagonistas de romántica histórica que son muy queridas, con todas sus curvas:

·         Amanda Briars, de Suddenly you / Irresistible (2001) de Lisa Kleypas 

·         Penelope Featherington, de Romancing Mr. Bridgerton / Seduciendo a Mr. Bridgerton (2002), Julia Quinn

 

Como de costumbre, esto es solo una selección de diversos protagonistas no tan ideales. Para analizar más en profundidad cada tópico, os pongo diferentes páginas web.

En español, Cazadoras del romance hizo su listado de «Apariencianormal», «Cicatrices» distinguiendo entre «Inutilidad de algún miembro» y «Lesiones múltiples»; y, por último, «Mujeres normalitas o pocoagraciadas».

Paso al inglés, con All About Romance, que confeccionó tres listas diferentes: «Beautyis in the Eye…» (La belleza está en el ojo [del que mira]), «Disabilities in Romance» (Discapacidades en romance) y «Plus-Sized Heroines» (Heroínas talla grande). 

 En Romance.io encontramos dos tipos de heroínas, la curvilínea («curvy heroine») y la que es normalita («Plain heroine»).

En Smart Bitches Trashy Books aparece el tópico «character disability» (discapacidad de algún personaje).

Y termino con Addicted to Love y dos tópicos que trata. Por un lado, «scars or trauma» y, por otro, «Plain Jane Heroines», que describen así:

Heroínas que no son maravillosas, normalmente mujeres normalitas que no necesariamente destacan entre la multitud, pero que encuentran sus propios héroes guapos. ¡Estas mujeres estupendas también merecen su final feliz!

Mi pregunta es la de siempre: ¿es este uno de vuestros tópicos favoritos? ¿O no os hace tilín?

Aparte de ello, si hay alguna sugerencia que queráis hacer, de novelas que tratan a vuestro parecer particularmente bien este tópico, la zona de comentarios es toda vuestra.

miércoles, 19 de agosto de 2020

Crítica: “The pursuit of…”, de Courtney Milan

 

¿Strike tres?

 

DATOS GENERALES

 

Título original: The pursuit of…

Subgénero: histórica / Guerra de la Independencia estadounidense

 

Fecha de publicación original en inglés: [en la antología Hamilton’s Battalion] octubre de 2017; [en eBook individual] junio de 2018

 

Parte de una serie: #2.5 de la Worth Saga

 

NO TRADUCIDA AL ESPAÑOL

 

SINOPSIS (según Fiction Data Base)

 

¿Qué tienen en común un soldado estadounidense negro, licenciado por enfermedad en Yorktown, y un oficial británico blanco que deserta de su puesto? De hecho, bastante.

      Cada uno intentó matar al otro la primera vez que se encontraron.

      Es probable que lo vuelvan a intentar en algún momento del viaje de ochocientos kilómetros que, inexplicablemente, comparten.

      No se están enamorando el uno del otro.

      No se están enamorando el uno del otro.

      No… Oh, no.

 

The pursuit of... narra el lío amoroso entre dos hombres y la Declaración de Independencia. Es una novela corta de alrededor de 38.000 palabras.

 

¿Entra dentro de “Lo mejor de la novela romántica”?

 Sí, entró en mi lista de las mil mejores, actualización de 2019, en el puesto 527. Tuvo buenas críticas (DIK A en All about romance, Llama Reads Books, 5 estrellas). Con el resto de la antología, tuvo calificación de A en Smart Bitches Trashy Books y de 5 estrellas en TBQ’s Book Palace. Al final del año 2017, varias personas la escogieron entre sus favoritos del año (Em, de AAR, Rudi de Book Thingo y Romance Novels For Feminists). Y fue finalista a los que ya debemos considerar extintos premios RITA; ahora serán –tengo entendido– los Vivian.

CRÍTICA

 John y Henry no se encuentran en la mejor de las circunstancias. Se está desarrollando la batalla de Yorktown (1781), en la que los independentistas estadounidenses y sus aliados franceses se enfrentaron a los británicos. Los franceses emprendieron la toma del reducto 9 y, a su lado, las tropas de Hamilton se lanzaron a por el 10; todo ello, en una acción nocturna.

 Pues bien, en mitad de toda esa melé, el cabo John Hunter se topa con un oficial inglés (Henry Latham) que va a lo suyo en el campo de batalla, principalmente pasar de todo. John intentará matarlo, aunque la cosa no sale del todo así. Este oficial británico es un tiarrón bastante grande con una verborrea aún mayor.

 Por cosas de la vida, acabarán yéndose juntos de viaje, pues John quiere regresar con su familia. Está tremendamente preocupado por lo que les haya podido pasar. Y Henry no tiene el menor interés por regresar a la isla de Gran Bretaña.

 El roce hace el cariño, y a pesar de la hostilidad de John hacia Henry, al final caerá rendido a su incesante parlar, su buen talante, un auténtico jolly good fellow, quizá no demasiado listo.

 Pero, ¿qué futuro pueden tener estos dos chicos, que pertenecen a países diferentes, y que tienen distinto color de piel?

 Pues si quieres saberlo, nada, a leerte el libro. Tampoco voy a entrar en mucho detalle porque, al fin y al cabo, es una novelita de 146 páginas y no se trata de destriparlo todo.

 Hay en este relato una maravillosa historia de amor entre dos tipos que realmente te caen bien. Por un lado, uno (Henry) muy hablador, que miente fatal y resulta totalmente adorable y, por otro John, un hombre estoico, bastante callado, que rumia sus propias preocupaciones mientras mira alucinado a este loro acuático con el que comparte ruta.

 Las acciones, y los sentimientos, de cada uno, son perfectamente explicables por su propia historia. No son los mismos al final del libro que al principio, y eso se debe en gran medida por haberse conocido y enamorarse el uno del otro.

 La tensión romántica es estupenda. La sexual, hasta cierto punto, también. La parte de sexo explícito, sin embargo, que es algo que le suele salir bien a Courtney Milan, aquí me pareció un poquito acartonada.

 El problema que he tenido yo con esta novela es que esa magnífica historia de amor está perdida en una farfolla política que te distrae y no se mezcla con naturalidad en el relato. Es como si estuviera contando algo muy atractivo y, de repente, lo para todo para echar el sermón

 Y todo con la sutileza de un martillo. No sé, los martillos pueden romper cabezas, pero hasta la fecha no creo que hayan conseguido meter en ellas idea alguna.

  No me gusta que me sermoneen, ni siquiera con ideas que yo puedo compartir, como es el caso. A quien no las comparta, ya directamente les resultará muy irritante.

 Aparte de eso, reconozco que el humor que le quiere meter Milan no funciona conmigo. Lo dicho, tiene la misma gracia que un belga por soleares.

Hay cosas como por ejemplo el título, the pursuit of happiness. Es una frase muy famosa en el constitucionalismo liberal burgués, porque reconoce a cada ser humano dignidad suficiente para que se le reconozca el derecho a buscar su propia felicidad. Solo que como lo escribió Jefferson, que tuvo esclavos, no puedes admirarlo. Nunca entenderé ese presentismo. Sí, la gente contraria a la esclavitud es aquella época son más admirables, pero eso no significa que no valores lo positivo que hizo alguien hace años solo porque otros aspectos de su personalidad parezcan, desde la perspectiva actual, deleznables pero fuera lo normal por entonces. 

La cosa es que como no es políticamente correcto admirar la obra jeffersoniana, estos se dedican a flirtear diciéndose alternativas al pursuit of happiness, sin darse cuenta de que con ello, en realidad están confirmando el valor del hallazgo expresivo de jefferson. Inconscientemente, están reafirmándolo. Y, la verdad, me parece muy tonto tontear mencionando normas jurídicas. Tres décadas más tarde, tenemos en España La Pepa, que contiene expresión también muy conocida de que los españoles de ambos hemisferios... tienen la obligación de ser justos y benéficos. Me imagino una romántica ambientada en aquella época en la que los protas se enamoren haciendo variaciones sobre el ser justos y benéficos. A mí, personalmente, me suena ridículo.

Igual es el problema que precisamente por haber estudiado Derecho, no le veo demasiado romanticismo a este tipo de lenguaje.

 Vuelvo al hilo, que me pierdo. Me preguntaba yo cuándo emprendió Courtney Milan un rumbo en el que no soy capaz de seguirla. Me temo que fue a partir de esta historia. Hace referencia, al final de la historia, a la elección de Trump, y tengo la impresión que a partir de ahí (noviembre de 2016) decidió ser más combativa en sus escritos…

 Es algo legítimo, por supuesto, pero mirad, la novela de tesis rara vez alcanza nivel literario. Al menos, esa es la impresión que me queda a mí, después de leer mucha, –pero que mucha– paja ideologizada de derechas y de izquierdas.

 ¿Hacen falta este tipo de historias? Sí.

 ¿Conviene tener voces fuertes como las de Courtney Milan defendiendo buenas causas? Sí, también.

 Pero hay que hacerlo mejor. Mucho mejor.

Siempre en mi opinión y desde mi perspectiva personal como mera lectora de libros producidos en otro continente, por lo que puede que haya sutilezas que se me escapan.

 Con esta crítica cierro un ciclo. Después de Sandra Brown y Lisa Kleypas, Courtney Milan es la tercera de mis favoritas de las que reviso toda su producción.

 Sus novelas me han enamorado desde que la descubrí con El affaire de la institutriz. Me encanta su mezcla de historia, feminismo, la conciencia social, etc. cuando la metía hábilmente en sus relatos, vividos por personajes poderosos, emocionantes, tan reales que parecía que tenían que existir en algún lugar.

 No encuentro eso en las últimas cosas que ha escrito, y ya lo siento. Sinceramente, no sé qué haré con la siguiente cosa que publique, si es que alguna vez lo logra.

Me temo que ya está en strike tres (tercer chasco que me llevo con una historia suya) y ya no será autora autobuy para mí.

 Mi impresión es, como ya he comentado más arriba, que es ella la que ha emprendido un rumbo donde yo no puedo seguirla. Pero admito que puedo estar equivocada y que sea ella quien permanezca fija y yo la que busco ahora algo diferente.

 Valoración personal: meh, 2

 Se la recomendaría a: puf, no sé,… a los fans de Hamilton (el musical).

 Otras críticas de la novela:

 Como no está traducida, es lógico que no haya encontrado críticas en español.

 Voy con lo que he encontrado en inglés.

 Empiezo con tres críticas de toda la antología Hamilton's Battalion: A Trio of Romances:

 A en All About Romance

 5 estrellas en TBQ’s Book Palace

 Y otra A en Smart Bitches Trashy Books

 Paso a reseñas en concreto de este relato:

 Para Llama Reads Books, mereció 5 llamas

 En The Smut Report la crítica también es muy positiva. 

 En cambio, la experiencia de Mrs. Giggles (quien –lo advierte ella misma–, no es de piel blanca), ha sido más como la mía y le puso al relato 2 Oogies, aludiendo a que a la autora se le olvidó bajar del púlpito cuando dejó de tuitear y se puso a trabajar en esta historia.